Mar del Sur : revista peruana de cultura No 12

CARLOS RAYGADA 75 Como se ve, el autor se hizo eco de la afirmación de Coronel Zegarra. Pe– ro es justo reconocer que si el doctor Vargas incurrió, bona f ide, en error por referencia, probó, en cambio y por excepción, sólido criterio personal al cali– ficar la música y la letra del Himno. C O N .C L U SI O NE S De la relación que acaba de hacerse, es preciso llegar a conclusiones que se aproximen en lo posible a la realidad lógica de los acontecimientos es– tudiados. Para ello conviene presentar la sucesión de errores históricos, anacro– nismos y fantasías que el presente estudio rectifica, con el fin de limpiar el ca– •mino que nos lleve a las dichas conclusiones. Los inexactitudes principales -para no referirnos al copioso número de las de menor cuantía- son las siguientes: l . El concurso convocado por San Martín, no se efectuó "el día prefijado", pues fué necesario autorizar una prórroga. 2 . La obra original de Alcedo y La Torre U garte, no se llamó Himno sino Marcha Nacional. 3 . Las obras presentadas en el concurso no fueron "examinadas" por la "comisión de personas inteligéntes", según lo establecido por el decreto del Protector, sino ejecutadas por sus autores. 4. La frase "¡Sin disputa, este es el Himno Nacional del Perú!", atribuída a San Martín y repartida por todo el mundo con las variantes al gusto de cada autor, es a todas luces improbable, pues la adopción fué resuelta con el carácter de "por ahora", luego. . . había posibilidad de "disputa". 5 . El decreto que "confirmaba esta opinión expresada en un mo– mento de entusiasmo", fué inventado por Coronel ·Zegarra y luego repetido con la misma falta de fundamento que la frase anterior. La Marcha fué adoptada de lacto. 6. No fueron "cuatro estrofas" sino seis las que compuso La To– rre U garte y entregó a Alcedo para que escribiera la música. 7. No hubo "premio del Gobierno": el decreto se limita a prome– ter que "El nombre del autor se dará al público para que, al mismo tiempo que sea considerado por el Gobierno, recoja de sus conciudadanos el tributo de gratitud á que es justamente acreedor". 8. No existió "la Canción que por orden de San Martín, cantaban los niños en la plaza mayor de Lima"; simplemente, era la misma Marcha Nacional acabada de elegir y que ya empezaba a ser llamada, lógicamente, "la Canción", por antonomasia.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx