Mar del Sur : revista peruana de cultura No 12
CARLOS RAYGADA 61 --o sea el 5 de agosto- se cantó por vez primera en el teatro de Lima la mar– cha nacional", constituye un anacronismo asaz chocante. ¿Cómo admitir que la Marcha Nacional fuese cantada el 5 de agosto si sólo el 7 de ese mismo mes iba a publicarse el decreto en que San Martín convocaba a concurso? Y, por otra parte, ¿cómo atreverse a dudar de una afirmación tan clara y precisa, re– ferente a un hecho ocurrido el día anterior a la fecha de la carta y que, como puede imaginarse, constituiría un acontecimiento de excepcional resonancia? Podría suponerse, en busca de una solución lógica del anacronismo, un error de fecha en la carta o, más probable aún, en su reproducción periodística; pero es el caso que su mismo texto la confirma, pues ya se ve que el Real Felipe continúa en poder de los realistas y que el tronar de cañones de sitiados y sitia– dores se mezcla con las expansiones callejeras producidas por el todavía parcial triunfo de la causa emancipadora. Está, pues, lejos el 19 de setiembre, día de la capitulación de los castillos, y dos más lejos aún el 21, en que el general Gui– do tomó posesión del último baluarte de los españoles (22 ). Por tanto, lo úni– co que cabe admitir, ya que no nos atreveríamos a negRr un hecho tan seria y claramente afirmado por el general argentino en un documento a todas lu– ces veraz y sincero, es que en aquellos días de exaltación, los músicos y los poetas, traductores permanentes de las expansiones populares, debieron de pro– ducirse con ardoroso entusiasmo inmediatamente después de la histórica cere– monia pública de la Jura y que pronto harían conocer y difundir sus cantos, sirviéndose de idénticos sentimientos en los artistas teatrales y aprovechando la propicia disposición del público en aquellos momentos de patriótica efer– vescencia. El general Guido no dice, por lo demás, que se tratara de la obra de Alcedo, no menciona al autor sino se refiere simplemente a "la marcha na– cional". ¿Sería precisamente la que San Martín adoptaría mes y medio des– pués? ¿Sería qÚizá la "Primera Canción Patriótica" que registra El Album de Ayacucho? ¿Sería la de Tena, la de Filomena, la de Huapaya etc.? Nada pue– de afirmarse, a falta de testimonios concretos, y sólo cabe admitir que se trata– ra de un acto espontáneo, lejos aún de la sanción gubernativa. No fué, pues, la Marcha Nacional lo que escuchó el general Guido en la función del 5 de agosto, sino una marcha nacional, que si bien pudo ser la misma que Alcedo presentaría luego a concurso, también pudo haber sido la de alguno de sus fu– turos competidores. Buena lógica esta, pero. . . para un rato, que luego vere– mos surgir de nuevo el fantasma de la contradicción, pues si existían ya com– posiciones que podían cantarse en público, o sea que las sabían cómodamente muchas personas el 5 de agosto, ¿cómo es que no las había para ser presenta– das a concurso hasta el 15 de setiembre? Siguen los "estrenos'' En vez de dar respuesta a tan comprometedora pregunta, estamos, en cambio, en condiciones de lo más generosas para presentar nuevos problemas ( 22) .-V. Apéndice al Diccionario Histórico - Biográfico del Perú ( de Mendiburu) por Evaristo ·San Cristóbal, t. II, págs. 308-12. Imp. Gil, Lima, 1935.
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