Mar del Sur : revista peruana de cultura No 12
]OSE AGUSTIN DE LA PUENTE CANDAMO 39 Ante la evidencia de la lucha en Lima -asunto increíble en otro mo– mento-- el Diario del Virrey y sus informes especiales, revelan gran inquietud y muestran la muy grave responsabilidad de su gobierno. Pezuela trabaja con tenacidad y constancia en la preparación de los medios de defensa del Virreinato: lucha contra la lejanía y la lentitud de las comunicaciones, contra la presencia permanente de espías y de infieles, tiene que combatir, en fin, la ausencia de medios económicos, alguna relajación en la disciplina del ejército, y preparar, en medio de elementos tan inciertos, la derrota del juvenil y gallardo estan~arte de la Patria con la bandera cansada del fidelismo español. . En Lima todo se arregla para la llegada de las fuerzas de San Martín; con medios limitados, mas con empeño y lógica, prepáranse los cuadros mili– tares y civiles que custodian la fidelidad limeña. El Virrey, personalmente, defi– ne el último detalle para "recibir" a San Martín. ( ( 23). No obstante, Pezuela a veces duda de la posibilidad de la Expedición Libertadora; tiene esperanza en las fuerzas que se dice marchan contra Bue– nos Aires, confía en la falta de medios económicos de los insurgentes y en po– sibles divisiones que puedan surgir entre ellos. (24 ). Mas, el 20 de agosto de 1820, "Ya la Ciudad de Lima estaba persua– dida" de la verdad de la Expedición Libertadora. (25). Luego de un alarde de las fuerzas expresa: "Esta maniobra dió en mi sentir la mayor confianza al Pubco. pues vieron q. había fuerzas imponentes con q. defenderla exterior e interiormente y desesperanzó a los desafectos ocul– tos q. jamás han dejado de hacer arteramente. quanto mal han podido en la opinión pública: más, el q. conoce la guerra y sus contingencias, el q. manda y sobre cuyos hombros carga todo el peso y responsabilidad de un Gobierno tan vasto como el de este Virreynato en circunstancias tan críticas, no sólo por la fuerza enemiga, sino por la bariedad de opiniones acerca de la causa del Rey y la Nación q. defiende, sobre q. son muchos los adictos al sistema de in– dependencia q. ocultos y aun pagados por los enemigos fomentan su partido con pocos progresos, y finalmente, un General tan experimentado en la clase de tropas q. tiene á sus órdenes, casi todas reclutas y sin dejar haber visto la cara al enemigo, debo por consecuencia tener mi ánimo agitado por los resul– tados de la venida q. parece infalible de los enemigos á atacarme dentro de casa" (sic). (26). Sin duda esta nota de Pezuela tiene un valor excepcional en el reco– nocimiento que hace de su difícil situación ante la variedad de opiniones fren– te a la causa del Rey. Antes de su llegada, San Martín ya consigue lo esencial: los peruanos le ofrecen la ruptura de lo que puede llamarse unidad en el sometimiento, en la fidelidad. ( 23) Para no recargar las citas del trabajo omítense las múltiples pruebas de la obra defensiva de Pezuela. ( 24) ibid. p. 558. (25) ibid. p. 748. (26) ibid. p. 751.
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