Mar del Sur : revista peruana de cultura No 12
36 MAR DEL SUR aquel tenía a pesar de las que este se había ya adquirido por sus Victorias ... Aumentase este disgusto por la desacertada conducta de ' su esposa Doña An– gela Zeballos y Olarria quien hizo desocupar el Palacio al anciano Abascal aún antes de entregar el mando al Virrey que no había llegado del Ejército" ( 6 ). Más tarde expresa Larrañaga: "Pezuela siendo Sub-Inspector General de Ar– tillería, tenía mas simpatías que cuando llegó a ser Virrey. . . Si esta reputa– ción decayó después fué por circunstancias de la época en que tomó el man– do del Virreynato y por rumores que corrían falsos o verdaderos respecto al Orgullo de su Señora de quién decía que influía mucho en los negocios públi- cos" (sic). (7). ' Mas, conviene dejar este tema y llegar a la materia esencial ( 8). Cuando al final del Diario expone Pezuela algunas consideraciones so– bre el término revolucionario de su mando, dice, el 8 de Febrero de 1821, des– de la Magdalena: "Un general lleno de glorias militares. . . y que havia sido recivido cuando fué nombrado Virrey, con un juvilo de todos estos avitantes q. carece de egemplo" (sic). (9). ¿Este júbilo debe entenderse como un testimonio de fidelidad de los limeños? En 1816 - cuando inicia Pezuela su gobierno - en verdad ya no exis– te un fidelismo unánime y normal. Ni siquiera es el momento abascaliano en que Lima es baluarte frente a las inquietudes del Norte y ante las guerras del Sur. Represión de revoluciones, inquietud periodística de la época de la li– bertad, vinculaciones secretas con San Martín, avance de la lucha en el Sur, falta de apoyo en la Metrópoli, todo coadyuva a crear un ambiente de agita– ción e incertidumbre y, sin duda, propenso a la causa de la Patria. Hay per– plejidad y división. Este panorama lo conoce Pezuela y su correspondencia e informes ofre– cen conclusiones de importancia. Dice sin titubeos, luego de dos años de labores: "que se trataba nada menos que de existir o no existir" ( 1 O). Del ambiente expresa: "Todas las Provincias del Virreinato aunque no sean del todo afectas al Rey, aborrecen la larga inquietud y guerra que pa– decen" ( 11 ). "Los buenos son apáticos, la opinión de los Cholos e Indios especial– mente no es favorable al Rey; y la de la multitud de los esclavos sin excep– ción está abiertamente decidida por los rebeldes, de cuya mano esperan la li– bertad" (12). (6) ibid. (7) ibid. ( 8) Aquí simplemente se menciona el punto de las relaciones entre Abascal y Pezuela y no se pretende una solución; resta analizar - para el hecho del recibimiento - la enfermedad de Abascal etc. ( 9) ob. cit. p. 842. (10) ibid, p. 261. (11) Informe de Pezuela del I de noviembre de 1818.A.G.I.Estado, 74. (12) Informe de Pezuela del 13 de noviembre de 1818.A.G.I.Estado, 74.
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