Mar del Sur : revista peruana de cultura No 12
20 MAR DEL SUR del discurso de San Martín en la famosa entrevista se refieren a la revolución liberal en España del año 20, que restablecía el imperio de la Constitución de Cádiz y que creaba un vínculo de afinidad espiritual entre España y América a pesar de la lucha por la Independencia. Sin las esperanzas que esa revolución liberal hizo concebir a los crio– llos sud-americanos las negociaciones de Punchauca serían inexplicables. El armisticio definitivo fué firmado el 10 de Julio y estableció el nom– bramiento de dos diputados, uno del Virrey y otro de San Martín, para nego– ciar con el Rey de España. Sus instrucciones decían a la letra : "negociar la Independencia de Chile y de las provincias del Rio de la Plata y su estableci– miento en el Perú es el objeto de la diputación'' (Neg. de Punchauca. Lima 1821). García Camba afirma que las condiciones de esa negociación eran las siguientes: "que se declarara la Independencia del Perú, que se formara una Regencia presidida por el Virrey que independientemente gobernase hasta la venida de un príncipe de la familia real". Las bases fracasaron por exigencias nuevas del Virrey español; como fracasó también la misión de García del Río y Paroisien, los que se limita– ron a presentar a su Majestad británica un "plan de acomodamiento que con– ciliase los intereses del Perú independiente con los intereses de Inglaterra y de España". La guerra continuó. Pero San Martín, siguiendo sus propósitos conciliatorios y pacifistas reiteró sus propuestas de bases de arreglo el 14 de Julio del año 22. Estas bases suponían: "el reconocimiento de la Independen– cia; la devolución de los bienes embargados a los españoles; la r ebaja de un 3 % en los derechos de aduana, la concesión de la ciudadanía a los españo– les; la admisión en el ejército y el reconocimiento de la deuda' . ( Gaceta del Gobierno, Set. 4-1822 ). Respecto de las ideas federales, San Martín, coincidiendo en esto con Bolívar y con los más destacados líderes del movimiento del Norte y con la experiencia de lo ocurrido en el Río de la Plata, en el infausto período del 14 al 20, se mostró declarado enemigo de la forma federal de Gobierno. He aquí las palabras de su proclama: "A las provincias del Río de la Plata, al tiempo de emprender la expedición al Perú: Pensar establecer el Gobierno federati– vo en país casi desierto, lleno de celos y de antipatías locales, escaso de saber y de experiencia en los negocios públicos, desprovisto de rentas para hacer frente a los gastos del Gobierno general, fuera de los que demande la lista ci– vil de cada Estado, es un plan cuyos peligros no permiten infatuarse ni aún con el placer efímero que causan siempre las ilusiones de la novedad".- ( Ca– rranza. ob. cit. Vol. I. pág. 209). Respecto del principio de la soberanía o de la voluntad popular, como factor decisivo en la construcción de las nacionalidades, conocemos también el criterio de San Martín que se conforma con el espíritu de las instrucciones que recibió del Río de la Plata y con el unánime de los creadores de las nue– vas nacionalidades. El historiador Bulnes, refiriéndose a la expedición que se
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