Mar del Sur : revista peruana de cultura No 12

LIBROS 145 Son frecuentes las observaciones a las "falta de madurez" de los pueblos de A– mérica para gobernarse independientemen– te; no enfocan la solución del problema si– no lo desarrollan como una de las razones que hace imposible la autonomía. No dis– tinguen, precisamente, entre la singulari– dad espiritual ~ausa de la independen– cia- y el tema del adiestramiento en la vi– da pública. Delgado, al tratar de la "reforma o revolución" en el análisis de la verdadera naturaleza de la guerra emancipadora, adop– ta puntos de vista que es preciso aclarar. Evidente es la existencia del anhelo reformis– ta, mas no se trata, tan sólo de modificar instituciones o sistemas, sino, y fundamen– talmente, de una "revolución" que afirma la realidad distinta de las naciones de Amé– rica. Revolución que no niega la obra es– piritual de España, pero que sí afirma la existencia de una nueva realidad. No hay que entender la revolución como empresa de "subvertir valores", sino como afirma– ción del "valor" nacional. No existe la "traición de una generación distinta y posterior a los grandes próceres de la independencia"; hay, simplemente, el desarrollo progresivo desde una etapa de simple visión de aisladas reformas hasta el momento pleno de la exigencia de Patria. Conviene, pues, aclarar los términos. Ante la búsqueda de los medios para so– lucionar el caso americano, unos observan la posibilidad monárquica americana, otros meditan en la viabilidad de una Co~fede– ración, los liberales piensan en la panacea de la Carta de 1812; empero, ninguno pe– netra en el reconocimiento de la necesaria separación. Sin embargo, algunos consideran la urgen- cia de asumir y darle fronteras al movi– miento americano; El Español sostiene: "La América toda fermenta; ¿no valdrá más dirigir la inundación que dejar que rompa sin dirección por muchas partes a un tiempo?". El Telégrafo de López Can– celada llega a sostener: "Abandonemos las Américas''. Delgado afirma que la guerra emancipa– dora no alcanza ambiente popular en Es– paña y reduce a tres los puntos básicos de la actitud de los periódicos que sostienen la tesis "unionista": "el desprecio a los in– dependientes y la supervaloración del par– tido americano favorable a la unión con Es– paña"; "inmadurez política de los hispano– americanos"; "el carácter reducidísimo de los focos independentistas". Jaime Delgado enjuicia con acierto la equívoca y errónea política del Gobierno, que olvida la tradicional visión hispánica. Afirma: "Y en todo momento debe anotar– se la total incomprensión para el fenóme– no de la "revolución americana' y la pérdi– da absoluta del sentir auténticamente es– pañol que presidió la conquista y coloni– zación de los territorios americanos". "Y, así, la separación, hecho fatal e in– cluso previsto por )a colonización espa– ñola, se llevó a cabo con una violencia y un odio que, en el fondo, no sentían los pueblos hispanos, pero que fué hábilmente azuzado por las gentes interesadas en que el Atlántico fuera barrera insalvable entre Es– paña y América". Mas la hora es propicia para el diálogo, la investigación científica supera a la pa– sión o al prejuicio, y libros como el de Jai– me Delgado ayudan a un serio entendimien– to en el estudio. J. A. P. C.

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