Mar del Sur : revista peruana de cultura No 12
114 MAR DEL SUR tán generoso, que viniste un día a través del mar y la montaña hasta este le– jano recodo para crear el más bello poema de nuestra historia; tú, que en un instante del tiempo y del espacio, con la mirada fija en el punto invisible y eterno, soñaste con la grandeza futura de la Patria naciente; tú, que viste a la grey esclavizada, a los dueños convertidos en siervos; tú, que concebiste el sueño dorado y radiante de la Libertad; tú, héroe sin mácula, acerbo de victo– rias, que recibiste, como Nuestro Señor Jesucristo, el premio de la ingratitud, muriendo sin patria, tú, que tantas creaste, ¡oh Gran Capitán gallardo y ro– mántico, bendito seas! Desde aquí, desde la tierra fecunda; desde aquí, desde el rincón histó– rico, desde el valle que engrandeció tu figura marcial, te pedimos que ruegues por la patria que fundaste. ¡Ruega, Señor, por la felicidad del Perú, rue~a por que siempre sepamos ser libres; ruega por que nunca tengamos tiranos; ruega por que tengamos siempre la fuerza y el patriotismo de destruir la tiranía y defender la Libertad; ruega por que podamos vengar la humillación de nues– tra bandera y la invasión de nuestro territorio; ruet, ::z porque nuestra sangre alimente la lámpara sagrada en los altares de Tacna, Arica y Tarapacá, y por que el Perú se levante de entre sus ruinas! ¡Tú que fuíste el más ardiente enamorado de la Libertad, invoca en nuestro favor a las Grandes Fuerzas Jus– ticieras para que esta generación que te invoca sepa matar a los tiranos, a los invasores, a los malos hijos de la Patria; a los que negocien con el patrimonio común, a los que traicionen a su bandera, a los que renieguen de sus ideales, a los que luchen contra sus convicciones, a los que explotan a los hombres y oprimen a los pueblos. ¡Ruega, Señor, por que estas generaciones que te in– vocan sepan engrandecer y glorificar a los que aman a la Patria, a los que ayudan a sus hermanos, a los que honran a sus padres y glorifican a sus héroes; a los que divulgan las ideas, a los que siembran las doctrinas, a los que defien– den a los oprimidos y exaltan a los humildes; a los que consagran su vida a convertir la realidad en sueños y a realizar los ideales. ¡Protege, ilustre General, desde las regiones inefables donde moras, a la~ generaciones nuevas! ¡Protégenos, Señor, porque como niños prometemos ser ciudadanos patriotas! Engrandeceremos tu memoria, no olvidaremos tus lecciones, divulgaremos y exaltaremos tus hechos y conservaremos la Patria don– de pusiste un día tu alma soñadora y tu planta victoriosa; y donde tu espada invicta escribió el más grande poema de la Historia; el magno poema de la Libertad, ¡Padre Nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre! ...
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