Mar del Sur : revista peruana de cultura No 12

FLOR DE LEER Vedle entrar, vedle entrar en la ancha plaza donde apiñada, inquieta muchedumbre, buIIe del Sol a la ardorosa lumbre. Al pié de la alta estrada ha abandonado su corcel; tranquilo y con lenta pisada traspasa la tendida gradería; y, al fin, sobre la escena, del héroe se dibuja la figura inmortal, grave, serena. ¿Quién es? -Es San Martín. Grande entre grandee lo nombra ya la historia; es el glorioso Aníbal de los Andes. La mano diestra pone sobre el libro que de Dios guarda la palabra escrita; su brazo izquierdo ostenta la bandera bendita, lábaro que bordaron nuestras madres y que lleva en sus pliegues el Sol de nuestros padres. Va a hablar el héroe. . . Pueblo, ¡de rodillas! El gigante glorioso ha doblado la suya. . . Las guerreras músicas han cesado; los corceles detienen sus carreras; no se oye ni el ruido de ligera pisada, ni un rumor, ni un murmullo hay en el fondo de ese abismo de pueblo; reina en él ansiedad sin voz ni aliento, solemne, universal recogimiento. ¡En la mitad del cielo tal vez el mismo Sol ha suspendido su majestuoso vuelo! 111

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