Los Andes
11 AÑO 11-NOMERO 156. LIMA, Ml[RCOLES 18 O.E ABRIL DE l 8S4. FUrrnADO EN 17 DE SETIEMBRE DE 1892 36 HISTORIA DEL PERU DE CLEMENTS R. llARl\hAM TRADUCIDA DEL INGUS POR JUAN DE D. BENITES. ES PROPIEDAD DEL TRADUCTOR Y NO hs l:--ERMITE LA REPRODUCCIÓN) bien de la religión como medio para ejercer Ja opresión. Para cada aldea se nombró un cura, cuya misión era la de extirpar todo vestigio de idolatría y convertirlos al cristianismo. Con los curatos vinieron otros pretestos para exacciones bajo la forma de derechos de misas, bautismos y funerales. A todo aquel que se amancebaba se le imponía la pena d& recibir cien azotc-s por ser este castigo al que ellos más temían; Se prohibid. á los del pueblo asumir nombres de pájaros, animales, serpientes ó ríos, como hasta entonces se acostumbraba. Todo indio que hubiese sido castigado por tomar parte en los ritos idólatras ó por infiel, ó que hubiese bailado el Arauya, no p0dia ser elegido para desempeñar puestos públicos; así es q1 1 e, colocado el indio entre el virey y el cura, que ejercían sobre él una presión constante, estaba destinado á desaparecer de la faz de la tierra. Don Francisco de Toledo fué tan prolífico en aquello de dictar leyes que, tan solo para el cultivo de la coca, dictó setenta ordenanzas. Los vireyes que le sucedieron se referían á su código y leyes como á una obra de consulta, ha- biéndose reconocido más tarde que todos los goberna·ntes del vireynato no han sido sino imitadores de este gran estadisto y -legislador. Gobernó el país por espacio de tres añes y habiéndole sucedido en el mando D. Mai·tin Enri- qUE~z el 28 de Setiembre de 1581, regresó á España. Toledo fué recibido muy fríamente por Felipe II; al comparecer ante la Corte. éste Je dijo: «Idos á vuestra casa, que yo no os envié al Perú par~ matar· reyes, sino para servir á reyes)). Toledo murió en Setiembre dA 1584. El sucesor de Toledo fué D. Martin Enriquez hijo del Marqués de Al- cántara. Había sido antes v1rey ele Méjico. A su gran esperiencia como ad- ministrador unía gran celo p~tra continuar la obra de legislación de su prede- cesor; pero sus miras benéficas fueron de corta duración, la muerte lo sor- prendió poco despues de su llegada. Solo tuvo tiempo para fundar en Lima el Colegio de San Martín, bajo la dirección de los padres Jesuitas. Durante su vireynato tuvo lugar el terremoto de la floreciente ciudad de Arequipa. Murió en Lima el 13 de Marzo de 1583; y no hubo vi rey ):~astl:l des pu e::; dA tres años de su muerte, durante cuyo peefodo estuvo la Aud1enc1a á cargo de la gober- nación. D. Fernando Torres y Portugal, Conde del Villar don Pardo, fué nom- brado virey.del Perú, y llegó á Lima el 20 de Noviembre de 1583. Era un hombre ya anciano, falto de energía y de pocos alcances. No tuvo tino para dictar medidas acertadas á fin de contrarrestar las epidemias, hambruna y terremotos que asolaron el país. Por este tiempo sufrió España un golpe mor- tal en la destrucción de su armada á la que daban el nombre de «La Invenci- ble». La débil administración de las Indias vino á aumentar la zozobra y el peligro en que se encontraba el Monarca, que al fin se decidió á buscar un sucesor digno y competente para el conde del Villar. La elección recayó en D. García Hurtado de Mencloza, Marques de Ca- ñete, hijo del anterior virey Marqués de Cañete: Durante la memorable ad:· ministración de su padre, fué gobernador de Ch!le. Se encontraba en la pri- mavera de su vida y gozab... de gran presti~io entre los grandes de España. Su esposa la es-::larecid<', cuanto recomendable. señora Doña Teresa rle Cas- tro, se decídió á acompañarle y con ella otras crncuent.a hel,!mosas damas de corte. Tam 'Jien vino el hermano de Doña Teresa, D. Beltrán de Castro y Cue- va. Después de un feliz viaje clesembarc~ron en el. Callao .el 6 de Enern de 1590, haciendo una entrada so~emne en Luna. Su prunet· cuidado fué el de la defensa de las costas. Fue durante el vireynato de Toledo que se presentó por primera vez un buque inglés en las co~tas Jel Pacifico .. Las correrías d~ Fran- cisco Drake causaron tal consternación entre los habitantes, que el v1rey se decidió á enviar una espedición al estrecho de Magallanes al mando de D. Ped1·0 Sarmiento. Sus tentativas para formar alli unci colonia tuvieron un fin desastroso y tuvo que regresarse, no sin haber hecl~o antes importantes in- vestigaciones en el estrecho. Otro ele los buques piratas que se presentaron en la costa durante el vireynato del Conde del Víllar fué el que vino á ór le- nes de Cavendish, que cometió multítud de crímenes y robos; pero el Mar- qués de Cañete se enconti·aba mejor preparado. Sir Richard Hawkins llegó á la costa en 1594; mas el puerto del Callao estaba en estado ele defensa; y D. Beltran, hermano político del virey, se hizo á la vela con tres galeras arma- das en son de guerra, que habiendo encontrado al buque ingles en la bahía de San Mateo lo a~resó después de haberse resistido valientemente. Sir Richard Hawkins fué h~cho prisionero y traído á Lima junto ~on sus. demás compa- ñeros. La Inquisición los reclamaba; pero el vire.r logró evadir la demanda y los mandó presos á España. El fracaso de Hawkrns puso fin, por entónces, á todas estas empresas de piratería. Al siguiente año se mandó al explot'_ador veterano Mendaíia en un segundo viaje al traves del Pacífico. Descubrió u~ grupo de importante~ Islas a las que llamó las <<Nfa.rquesas)) en honor del vi- rey y llegó hasttl las islas ele Salomón en el onde murió.. . Las exigencias de España por dinero eran cada dia mayores. Se envia- ban á los mitayos á morir á los asientos minerales; c.onstantemeu.te se ha.- cían nuevas denuncias y se emprendían nuevos trabaJOS en las minas, .Y a pesar de esto seguían las demandas por la plata y oro del Perú. Para satisfa- cer estas demandas los vil'eyes tomaban medidas que tendían á la destruc- ción de la raza indígena. El virey mandó á E~paña 1.500,qüü. ducados, ade- más de gran cantidad de joyas y chafalonia. El número de 111d10s que en 1539 p~gaba tributo á los encomenderos, era de 311.'2.57 y la suma anua_! lJ~e se re- cibía 9,e estos, era de 1.434,420 ducados, el quiento del rey asc~1H.ita a 286,885 ducados; además de este tributo había otras entradas, el almoJai·ifazgo (pala- bra que en árabe significa reeojer la cosecha) era lo que hoy se llama dere- chos de aduana; la alcabala era el derecho de dos por ciento coi: que se gr·a- vaba todos los productos que se espendían en el mercado y un crnco ror cien- to sobre la coca. Esta opresiva contribución clió lugar ~ un lavant::-..miento en Quito que fué sofocado _por el virey; despues tomó medidas severas para ha- cer efectiva dicha contribución. Los rendimientos de las minas de plata au- mentaban considerablemente y se- descubrieron nuevas vetas metalíferas en -za Huancavelica, cuya provincia despues racibió el nombre ele Castro Vireyna en honor d~e la Marquesa de Cañete. . No pudiendo por más tiempo el virey continuar al frente de los nr>,c". '"' 'OS á causa de su quebrantada salud y por los sufrimientos que le ?ªusaba lago- ta de que sufría, pidió se le mandase un sucesoe, despues de seis años. de go- bernar el país; al fin el 24 de Julio de 1596 llegó ¡t Lima el nuevo .vi~ey D. Luis de Velazco, ·<Jue lo fué de Méjico. El Marqués de Caiíete enveJecido en el servicjo de su patria y achacosu por las enfermedades, se ~egresó á Es~a lia en donde fué víctima ele las más cruelAs ingratitudes. Murió ~n 15.99. Cris- toval Suárez ele Figueroa escribió la biografía del virey, e~ la que tr1bu~-O ho- ~enaje á su mérito. Ella se publicó en 1613. Felipe II murió en 1598, siendo v1rey del Perú. el Marqués de Salinas, clespues de un reínado de cuarenta y dos años. Es.te mo11arca completó la ruina de España. Encontró la .monar·quía floreciente y poderosa, y á su muerte quedaba rodeada de enemigos, todas sus provincias en un e~pantoso desorden, sin armada, los puertos am~naza· dos y el comercio completamente ari uinaclo. Guerras inútiles habían diezma- do la po.blación.; el sistema fiscal por clem:;i.s absurdo, arr~ir_ió. por corpple~o to- das las rndustnas, en tanto que P-l despotismo y la Inqmstc10n e~~rngu1eron por completo el espíritu caballeresco y la energía viril el~ sus h.1JOS. Todas estas causas eran igualmente per·"icíosas para las colomas, t~niendo estas además, que satisfacer eón su sangre á las innumerables neces~dacles de un país que se precipitaba á.su ruina. Los envíos que se hacian del Perú eran cuantiosos, y este no recibía retorno alguno por ellos. El cambió de productos había enriquecido tanto al Antiguo como al Nue- vo Mundo. España recibía de América sus riquísimos productos: tales romo maiz, patatas, ca.cao, tabaco, la yuca, ipecacuana, la r¡uinua y los frutos ele otros <1rboles y plantas. De Europa se recibían caballos, asnos, carneros, ca- bras, cerdos, gallinas y palomas, todos los que se aclimataron en el Perú. Los conquista¡lore::; fueron los primeros que introdujeron tos caballos; los asn<?s l)egaron por primera vez al Cuzco en 1550, época en que se comer1:zó. la cria de los mulos. Garcilasso de la Vega nos dice que en el Cuzco se sIL'vieron de bueyes para la agricultura en 1550; y en 1559 el precio de una vaca llegó á ser de seis ducados. Los otros animales domésticos fueron importados veinte años de:-5pues ele la conquista, y se multiplicaron con asombrosa rapidez. El cultivo del tri()'o Sf:l comenzó ántes de la muerte de Pizarro. Alcántara herma- no del Marqués P.izarro, qu<~ mur-ió trotancl? ?e clefend~rlo, tenía su casa huerta eu la esqmna Noroeste de la Plaza prl'l1cipal de Lw~a y _una gra.n es- tancia en el valle de Jauja. Su esposa era una señora muy rntehgente, virtuo- sa y cumplida; se llamaba Inés Muñoz y fué la primera ~uropea que desem-. barcó en las costas del Perú. Fue tambicn una de las primeras que p~b~aron Lima. Ella introdujo en el Perú. el cultivo del trigo. En el año 1535 recibió t:n barril de arroz, ocupábase en limpiar un poco de este, para hacer un bu?rn para su hermano político el Mure¡ ués, y encontrando algunos granos de trig<! en el arroz los separó con gran cuidadó y Jos plantó en lugar apartado c~e su huerta. Estos retornarJn en abundancia, y todo el producto de esta p~·imera cosecha lo sembró nuevamente. Por medio de este nuevo y esmerado sistema ' ol trigo se multtplicó rápidamente, y en 1539 se construyeron los. primeros molinos. En 1543 se vendia el pan de trigo á cuatro centavos la hbra. Poco despues se introdujo la cebada, avenas, alfalfa y otros rnucl10s granos. A Ma- ría de Escobar, esposa de Diego de Charnz, quien tarubien muri~ en defensa del Marqués Pizarro, se le debe la introducción del cultivo del tngo en el va- lle ele Cañete, donde distribuyó con gean profusión los granos para su plantío. Después de la muerte de Alcántara, su viuda Inés :Muñoz, se casó con Antonio de Rivera que vino á Lima en 1560 como procurador. Este trajo con· sigo unn;s cuantas .n1atas de olivo de las cuales sobrevivieron !llllJ: pocas, pues casi todas muneron durante la atravesía. Las plantó en el Jardrn ele la casa de su esposa, y á pesar d~l !Sran cuidado que se tuvo con ellas, y de los perros y esclavos que las vigilaban, se sustrajeron uua de ellas que fué el germen de todos los olivos de Cl:iile. (1r De todas las plantas que se sembraron en Lima solo una llegó ú ser ár- bol y á dar fruto, el que fue el genitor de todos los olivares del Perú. Los dá- tiles se introdujeron poco después de la conrtuísta. Las naranjas se dice fue- ron cultivada~ por Pizarro mismo en el Palacio de los vireyes. Los sarmien- tos de paera fueron introducido;:; en el Perú por uno de los conquistadores llamado Francisco de Cervantes, que los traio de las islas Canarias. La pri- mera vid que se logró en el Perú fué en Lima, en 1551, y después se trasladó esta industria á los valles do Pisce>, lea y Na;:;ca. Hubo gran negocio de vinos y aguardientes durante la epoca del vireynato-de las vii1as de estos valles. Al principio los vino.;; se vendían á un precio muy subido, y rara vez se veia en la~ mesas ni aun de las grandes comidas. Se cu~nta una anécdota de un rico es pañol en el Perú. que habiendo tenidci va1·ios con viciados á un banquete, uno de ellos pidió un poco ele agua y el mecenas ordenó se le trajese vi.no ; pero hubo de rehusar dicio.ndo r¡ue no bebía, á lo que aquel le respondtó «Puc:-; bien, si nunca bebe usted vino, véngase siempre á comet' conrnigo>:. El precii) de los <lemas artículos com¡Jaraclo con el del vino era casi insignificante. Los frutos y verduras traiclos de Europa se multiplicaron de un9' m~n .; ra a~ombrosa. Garcilasso de la Vega deelara c1ue las escarolas y las esp111 ¡1- cas obtuvieron en los alrededores de Lima un tamaño colosal, y que cercad ;· Arica los rábanos enrn tan grandes q_ue cinco caballos podían bien cobijar :,;,' bajo su sombra. . La caña de azú.car fué traida de España á la Isla de Híspamola por 1! 11 tal Pedro de Atienza. La primera hacienda de caíia que l:ubo en el Perú fuf. en 1615, en la provincü~ de Huánnco; y n~as tarc~e se vió que los .valle~ dt· la costa eran más apropiados para.su cultivo. Se fundaron gr~ndes rngernos; pero los naturales no eran apropósno para esta clase de trabaJOS. Los deseen dientes de Tos Chimu eran una raza inteligente y de caractc:r alegre, pero l1Ü• minados y de const.itu?i0n por dernas_ débil. BaJO el ~ob.ie_rno cruel y tir.an íc~·, de los o::;pañoles pnncip1ú esta raza a cles~~parecer. Su I\l1oma se ha extrn g11: do casi por completo, y solo muy pocos existen que desciendan de ellos. Uno : cuantos se pueden Y8r en Eten, Motnpe, Sechura, c~tacaos j algunos puc blos del Norte, y en Chilca a.l sur d e Lima. A estos sostituyeron en el trabaj c 1 los negros esclavos que comenzarop á ser in~p~rtaclos en el Pet:ú desde los primeros años ele la conquista. Estos se multiplicaron, y el trabaJO de las l~n ciendas de caña alO'oclón v viñedos, fué labor de los negros esclavos. Se cli e_- ron decretos im~oni'endo severas penas para que los negros no fuesen á vivi 1 á las aldeas ele los indios. Las pendencias eran castigadas con c.rueldad :: por principio trataban los españoles de manteuer. l.as dos ~·~zas aisladas l; : u~a de la otra. El único beneficio que el Perú . recilJió del VieJO Mundo fué la introducción d6 sus frutos y verduras. (1) Léase la tradición de Palma sobre la escomunión . famosa á que dió motivo el robo del olivo llevado á Chile.
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