Literatura, imaginación y silencio
48 sin abandonar el estado de enigma. Forma de atención que nos puede volver sensibles para registrar lo que sue- le pasar desapercibido y encender lo inesperado. En su «Conferencia sobre nada», de 1949, John Cage comenzó diciendo: «No tengo nada que decir y lo estoy diciendo y esto es poesía como la que necesito». Quizás este sea un ejemplo extremo de la invitación a prestar atención, en este caso, al silencio corporizado en la paradoja de ser enunciado. Un oxímoron que por otro lado está monta- do sobre una superficie que combina sonido y silencio, como en la música, ya que entre las palabras hay espa- cios vacíos como claves del callar. Es como poner una lupa atenta al granulado del silencio en tanto forma. Cuando escuchamos otras formas y tiempos del silencio Entre las ataduras que suelen incomodar y restar posi- bilidades a una atención fértil están ciertas percepcio- nes del tiempo y de modos de medirlo. ¿Qué sucede con los tiempos y los silencios en una conversación o en una lectura literaria en voz alta? En contextos en los que predomina el control de tiempos y cuerpos y la baja tolerancia a formas del silencio que no se sujeten a re- gímenes ordenados o naturalizados, el callar en muchas ocasiones es subestimado o temido.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx