62 me esperará con los brazos abiertos, llorando mares. Sí… Yo no puedo aceptar que la haya llevado Dios tan temprano para el amor y la esperanza de sus hijos que han luchado para conquistarse un porvenir que había de ponerse a los pies de nuestra santísima madrecita Santitos! ¡Oh, Manuelito mío, hermano queridísimo! Así, con el corazón hecho pedazos te escribo ahora. Espero que Néstor vendrá a fines de este mes y entonces veremos y acordaremos todos nuestros asuntos de un modo definitivo. Nosotros te avisaremos inmediatamente. Y entre tanto, no te desesperes y te ruego en nombre de nuestro amor fraternal que tengas paciencia unos meses más. Paciencia, un poquito de paciencia. ¡Oh, hermanito mío! Cuánto he luchado yo, y cómo he aprendido a no desesperarme jamás. Y cómo he aprendido a creer en que hay siempre delante un [porvenir] que no es todo oscuro. Ya te avisaremos. La cuestión está en que no te pierdas en silencio, y que nos pongamos al tanto continuamente, para ver qué partido se toma. A papacito le escribí en uno de los pavores [sic] pasados. A mi hermano Víctor que tenga ésta por suya, y que le escribiré por vapor próximo.
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