53 Abraham Valdelomar a su madre Roma, 22 de diciembre de 1913 Señora Carolina de Valdelomar. Lima Mi idolatrada mamacita: No te puedes imaginar el gusto que me ha dado tu carta del 25, por ella veo que siempre me recuerdas con el mismo cariño de siempre. Solo tú eres la que nunca se olvida de mí; yo por mi parte ya sabes que donde he estado, mi única idea has sido tú. Ya voy aprendiendo con la dura experiencia lo que es la vida. Cada día que pasa es para mí una nueva lección y estas lecciones que se aprenden lejos de la tierra y de la madre son las que no se olvidan nunca. Yo no sueño sino con volverte a ver lo mismo que a mi viejo y a mis hermanos, pero te digo que cada vez que pienso en que tengo que volver al Perú, a pesar de que extraño tanto el calor de la Patria, sufro. Si no regresara con mi título no quisiera regresar. Dios me escuche y quiera que se cumplan mis deseos más que por mí los tengo por ti. Mucho me alegra que el artículo que mandé les haya gustado pues le tengo tanto miedo a las gentes de Lima que me parece que nada de lo que hago lo fueran a encontrar bien. La señora Emilia lo habrá encontrado bueno porque ella comprendo que me tiene verdadero cariño.
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