21 Yo creí que de día y de noche estuvieses entendiendo en disponer estos asuntos, y no tanto descuido que me quita la vida, que ni aún ya tengo carnes ni estoy en mí, y así te pido adelantes este particular. Tú me ofreciste cumplir tu palabra, pero desde ahora no he de dar crédito a tus ofrecimientos, pues me has faltado a tu palabra. Yo no siento perder mi vida, sino de esta pobre familia que necesita todo auxilio; y así, si viniesen los de Paruro, como te insinué en mi anterior, estoy pronta a caminar con la gente dejando a Fernando en un lugar destinado, pues los indios no son capaces de moverse en este tiempo de tantas amenazas. Bastantes advertencias te di para que inmediatamente fueses al Cuzco [sic] pero has dado todas a la barata, dándoles tiempo para que se prevengan, como lo han hecho, poniendo cañones en el cerro de Piccho y otras tramoyas tan peligrosas, que ya no eres sujeto de darles avance. Y a Dios que te guarde muchos años. Tungasuca, diciembre 6 de 1780
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