Letras : Páginas bi-mensuales

,, - LETRAS. En !',-[11 homhr1• había, in1l1Hlahll'11wnt1', <'1 germen 1k un artü,t,l, •ttie l'l rnPdio malogrú. Le tocó aduar en t'}H>l·ns <lificilcs de turbulencias intestinas, en IJUC había que mmu'jar simultáneamente la pluma y la Cf<– pada. Lm1 pueblos jóvenes creen que ~rn hombre ?e ~:tiento, d,eb_c serlo_t'?– do, Jcsde pol'U\ hasta solda<lo!. De ab1 que orgamz~c10ncs_a_rt1st1cas pri~1- legiadas y pletóricas, que empie~a!1 con grandes br10s, sohc~tadas en d1~– tintos rumbos de la humana act1v1dad, se aplasten en la mitad del cann– no. ,\qui mismo sobran ejemplos; podría citar nombres, pero prefiero ca- 1 larlos. Lo indudable es que vivir sólo del Arte es imposible-hablo de .\mérica,-v quien osara intentarlo, se moriría de hambre! J<:l nml, ,-iendo irre1)1ediable, á lo menos por ahora, justifica esas desviaciones. .Xo pretendamos entonces de los pioners que están talando el bosque. la obra ditinitiva y completa. Contentémonos con ser ensayistas en política, en cieneias, en arte, en todo; no midamos lrnestros grandes hombres con lo~ (Hasdtonc, los Pasteur y los Hugo, porque resultarían pequeñísimos; ni pretendamos que la joven America, casi salvaje todavta, dé esos frutos Pxplén<lidos, que son la resultante de ,·cinte siglos de civilización. Dentro, pues, del radio primitivo en que le tocú actuar, el hom– bre que acaba de morir-por las múltiples facetas de su inteligencia– Pra una figura de p1imcra línea, no sólo <l<' su país sino de todo el conti– nente. 8u hiografla es larga y nutrida. Alguien la escribirá. m escalafón militar lo ascendió grado á grado, desde c.1dcte has– ta general; fué caudillo en las Iuchas cívi les 1le Venezuela, periodista militante y guerreador, político astuto y de ojo certero, (llegó hasta ser ('andidato prcsi<ll'ncial en la. última elec<·ión;) y dentro y fuera de la república, supo scryirla y honrarla con su palabra _v con su pluma, basta 1•l in-::tante postrero en que la muerte le sorprende desempefümdo un alto ..argo diplomático ante el gobierno de los Estados l'nidos. La labor del intelectual no es menor que la del estadista: llena– ria (!ocenas de Yolúmenes si se la reuniera íntegra. He ensayó, con suer– te desigual, en el cuento realista, en la tradición histórica, en la. descrip– <'.ión de la naturaleza.ven lit crítica literaria. Hacía arte y sabía a.preciar– lo. Todos los que lo culfo·an con algún éxito, hallaban en él un defensor. :-li por algo pecó, fué por bondadoso y contemporizador, quizá porque sa– hía, por experiencia propia,cuantas amarguras y dc>s,-elos cuesta el arran– •·ar del fondo del cerebro y del alma la estrofa bañada en lágrimas, lo página Yigornsamentc 1wnsada y es<•rita ú la arenga. lemntnda y Yibrante. En su corazón no había lugar para la enddia ó la. maldad; lo llenaban por entero la patria, la familia, el arte. Dígalo sino Ruhén Dmfo, que lo <'Onoció íntimamente ú su paso por Xuern York, y diga como lo recibió, .\sifué siempre durante toda su existencia: leal, noble y caballeresco. :\Iartí, el grande y glorioso .José )[artí, tuvo en él mas que un a.migo, un hcrmnno; lo tuvo .Julián del Casal y tantos espíritus escogidos que se le acercaban con simpatía~• le dejaban con dolor. La CYolucion literaria modcrnisbr, que iniciaron los tres escrito– res mencionados, hallaron en Bolet Pcraia. un compañero, que predicaba <·on la palabra y con el ejemplo; tomó µnrte en ella, la clió impulso. Y, l"Uando los Yi<'jos encastillados en rutinarios perjtücios, la miraban con -3-

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