Letras : Páginas bi-mensuales

LETRAS palabras nueyas, ó arcaicas, rebuscada;; con ;;anta paciencia, y la mar de neologismos ó, mejor dicho, de francesismos. Por que sin emplear de ('Uando en cuando una palabra francesita-oh los conteurs, los bouleva.r– diers y los orfebres.'-no se podía in~resar al C'enáde. (. 1) En cambio, la _gramática, el léxico castellano y ha;;ta el sentido común andaban por Jas nubes en muchas de las produccio1ws de los jol'e11 .América, que lo;; llamaba Rubén Darío. La corriente, que comenzó tlmidamente, halló bien pronto, en– tre los maestros, quienes la impulsaran. por exceso <le benevolencia en nlgunos casos, ó por falta de sinceridad en otros. Entre los primeros, el amado y glorioso Bolet Peraza. fue uno de los que más contribuyó a alentar los extrados de los jóvenes america– nos, entre los cuales-confundidos con la bulliciosa mflYoria-había una docena, ó poco más, de verdaderos talentos. · Fué en esta ocasión 4ue un literato argentino-Luis Berisso-– poco conocido entonces en América, hizo oír su YOZ. Fué el primero que mostrando horror á esn verdadera tempestad de aplausos que se prodiga– han mutua.mente los jó,·enes escritores de América, hizo oír su voz, cla- ra y serena, protextando <J.e ese procedimiento y hflciendonos comprender .A que más vale, en muchos casos, una censura moderada que un aplauso ineo n<licional. El daba el ejemplo. En sus críticas supo ser ,justiciero y agra– dable. Conocedor del v:i lor de los fldjetivos, no supo gastar de estos sino c·on toda moderación. Censuró á varios literatos sus producciones, pero de tal manera lo hizo, que nadie dejó de mostrarse satisfecho de sus pala– bras, mas que si ellas huuiera.n expresado tan solo encomios y elogios. Y la juventud americana, con el ejemplo dado por Berisso--que pronto fué secundado por algunos otros-lrn comenzado á reaccionar. Hoy, loR pocos que aun escriben para el público, los que aún no han sen– ticlo el frfo del Desaliento ó el zarpazo del Destino, que los ha hecho aban– clo1rnr sus itwlinaciones intelectuales, se dedican á una labor más seria y tranquila. Ha cesado ya la rnncinglcria de los falsos artistas, ha desapa– recido aquella formidable sociedad de Elogios Jefntnos y la selección está hecha. A un lado, cerca de la cima, los que Yerdaderamente valen y pue– den; lejos, muy lejos, entre ln penumbra. los nulos y postergados del Arte. Precursor de esta tarea ha ;;ido--lo rrpetimos-Luis Berisso, y justo es, corno su mejor elogio, hacer recuerdo ele esta buena inicir,tiva. En el clia, Berisso es de los más conocidos escritores americanos. De los mús conocidos y de los más respetados en todos los centros del Arte. ~u labor no es copioRa, pero es buena. En él hay talento, hay temperamento artístico y hay bastante preparación intelectual. De aqui •1ue cuando juzga a una obra, ó á un autor, lo haga con pleno conoci– miento ele causa. Su labor es siempre seria. Hay en ella sinceridad, altura de rniras v sobriedad en las citas. Uuanclo anota un error lo hace :-iempre por el cleseo de eYitar otros posteriores, no por el gusto de seña– lar las faltas agenas, cosa mu,v corriente entre los humanos; cuando luce f'US conocimientos ef: por necesidad, porque se Ye obligado á, ello, nunca - 3G

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