Las tumbas de Macchu Picchu

españoles fue el hijo de Manco, Titu Cusi, quien siempre recordaría el discurso que su padre diera en Ollantaytambo. Manco le ordenó a sus seguidores: «teneis todos obligasçion de no nos olvidar en toda vuestra vida, vosotros y vuestros deçcendientes, ansy a mi como a mis aguelos y visaguelos…». Les rogó que no olvidaran su herencia religiosa durante su ausencia, que rindan culto a lo que fue suyo. «…como beis, las villcas hablan con nosotros, y al sol y a la luna beemoslos por buestros ojos, y lo que esos [papeles] dizen no lo veemos; bien creo que alguna bez por ffuerça o con engaño os an de hazer adorar lo que ellos adoran quando mas no pudieredes, hazeldo delante dellos y por otra parte no oluideis nuestras çerimonias; y si os dixieren que quebranteis vuestras guacas, y esto por ffuerça, mostraldes lo que no pudieredes hazer menos y lo demas guardaldo, que en ello me dareis a mi mucho contento» 117 . Los españoles bautizaron al joven heredero Inca, Titu Cusi, pero en su pecho el sol de Vilcabamba brillaba con cada vez mayor intensidad. 92

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