Las tumbas de Macchu Picchu

Bingham una ciudad que había brillado mucho antes de que Colón siquiera echara a navegar. Una ciudad, Hiram imaginaba, sin mancillar por las sucias manos de los españoles. El único problema era que Choqquequirau no era el último refugio de los incas y las vírgenes del sol. La verdadera última ciudad de los incas seguía sin descubrir, y no era un lugar de muertes tranquilas y soleadas de novela barata, colmada de vírgenes y tesoros dorados. Era un lugar de lucha, independencia y furia anticolonial. Para encontrarla, Bingham debía aprender su historia. 85

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