Las tumbas de Macchu Picchu

«Conocía las cabeceras de los ríos como otros miembros de la alta sociedad conocen a los meseros en jefe», escribió un historiador. Rice fundaría un instituto geográfico en Harvard —financiado por su futura esposa, una millonaria que había enviudado con el desastre del Titanic— pero sus colegas tenían una opinión menos favorable de él. Para ellos, Rice era un «sinvergüenza» y rival feroz de otros exploradores 64 . Bingham todavía no era tan particular. Rice era el primer explorador que conocía, e hicieron buenas migas. Rice desenrolló un mapa y sugirió un nuevo plan, uno que le permitiría a Bingham desenvolverse como explorador también. Bingham había pensado viajar de Venezuela a Colombia por tren y vapor; pero Rice lo acompañaría si iba a campo traviesa, cruzando ríos, llanos y la cordillera de los Andes. Bingham tomó nota de un elemento clave: este era el camino que Bolívar y su ejército habían seguido en 1819. La ruta era considerada imposible en la temporada lluviosa; atravesaba pantanos y una zona desolada de los Andes, pero el ejército de Bolívar lo había logrado, sorprendiendo a los españoles y expulsándolos permanentemente de Colombia. En vez de buscar a Bolívar en los libros, Hiram seguiría sus pasos, demostrándoles a los norteamericanos los logros de «El Libertador». Su expedición también incluiría compras de libros en las capitales de Venezuela y Colombia. Si todo iba bien, sería historiador y esposo, explorador y académico, todo al mismo tiempo. Hiram no había estado presente en el cerro San Juan con Roosevelt, pero ahora se le presentaba la oportunidad de recrear un ascenso aun más épico de los anales de las victorias americanas contra las potencias coloniales. Era una decisión muy poco ortodoxa, y llamaría la atención en caso de fracasar, ¿pero y si tenía éxito? Resueltos, Bingham y Rice evaluaron que el viaje demoraría cuatro meses. Si partían en diciembre, estarían de vuelta en abril. Para hacerlo, sin embargo, Hiram necesitaba libros, un casco de explorador, brújulas, armas de fuego y boletos de vapor. En otras palabras, necesitaba dinero de Tiffany. Hiram fue al hospital y le contó del plan a Alfreda, sugiriendo que era la «oportunidad para hacer un buen trabajo». Sus padres no estaban de acuerdo con el plan, pero ella acordó darle lo que necesitaba. «Ella pasó más de dos semanas en un hospital, mientras que él se alojaba en el Yale Club y perfeccionaba sus planes», su hijo Alfred escribió años más tarde 65 . Alfreda había facilitado el desarrollo de Hiram 51

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