Las tumbas de Macchu Picchu

resuelto. Lucretia Bingham, otra nieta, escribió que el retorno de los objetos le alegraba el alma y que creía que Hiram Bingham sentiría lo mismo. «Realmente creo que si hubiera vivido para ver a Machu Picchu tan bellamente preservado y reverenciado por el pueblo peruano, y visto cómo muchos millones le han rendido homenaje a sus bellezas únicas, habría aplaudido y luchado por la devolución de los objetos a Perú», me escribió595. Era un recordatorio de que tras esta historia de ciencia y exploración había un núcleo de humanidad: la posibilidad del perdón y la resolución. Una historia que parecía estar condenada a terminar en amargura y recriminaciones más bien produjo un acuerdo y colaboración, realizando la promesa de las expediciones de Hiram Bingham en formas que él no pudo. Retomando la promesa de Bingham y los estudios de sus colegas peruanos, Yale y el Perú cooperarán entre sí, así como con otros académicos, para llegar a una mejor comprensión de la larga y todavía vigente historia indígena de América. Todavía hay cabos sueltos en la historia de Machu Picchu, los cuales probablemente se volverán temas importantes en el futuro, pero por el momento la historia de Hiram Bingham y Machu Picchu ha llegado a un cierre. En 1961, en el quincuagésimo aniversario de la revelación del sitio, los peruanos leyeron «Las alturas de Machu Picchu» del poeta chileno Pablo Neruda. «¡Devuélveme el esclavo que enterraste!» reclamaron. Ya se hizo. Cuando el poema se lea en el futuro, los muertos de Machu Picchu estarán tan solo a unas horas, en Cusco, en la tierra donde trabajaron, lucharon, amaron y murieron. Si el espectro de Nostromo estuvo muy presente en las páginas precedentes, recuerden entonces este final, que es en realidad el comienzo de un nuevo siglo de investigaciones. Devueltas al Perú después de una odisea de cien años de estudio cooperativo, las tumbas de Machu Picchu le darán nueva vida a nuestra comprensión de las civilizaciones indígenas que transformaron América y que hoy siguen vivas, y hablan y luchan. En vez de separarnos, el retorno de los muertos de Machu Picchu nos hace acercarnos, para poder oír sus palabras. Austin, Texas, enero de 2011 340

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