Las tumbas de Macchu Picchu

arroyos. Cuando los frailes llegaron al santuario de Chuquipalta, empezaron a entonar los rezos de un exorcismo. Acá, con tan solo la versión de su colega agustino Antonio de la Calancha para guiarnos, no sabemos con certeza si sacaron a los sacerdotes incaicos a empujones, o si Ortiz tuvo dudas y le jaló la manga a García, o si los conversos sintieron un breve momento de arrepentimiento. Lo único que conocemos es el resultado: los frailes y conversos colocaron la leña en la base de la gran piedra blanca de granito de Yurak Rumi y le prendieron fuego. «Aora vereys quán burlador es el que os engañava, i como no ay otro Dios que el que los Cristianos confiesan», anunciaron los frailes 252 . Las llamas arreciaron, lamiendo los lados del santuario inca. Cuando Titu Cusi se enteró de lo que los españoles habían hecho, se apresuró a Puquiura. Sus capitanes sacudieron sus lanzas y clamaron por la inmediata ejecución de los frailes. En vez de eso, Titu Cusi se mostró indulgente. La presencia cristiana en los alrededores de Vitcos era fuerte, y los ojos del imperio español estaban sobre él. Desterró al irascible García de su reino, pero le permitió a Ortiz que siguiera en su propia parroquia. Y aun así, el daño estaba hecho. Los capitanes y sacerdotes de Titu Cusi jamás le perdonaron la blasfemia a Ortiz. De manera más peligrosa, García trajo oro de vuelta al Cusco. Un minero español se interesó y viajó a Vilcabamba para preguntarle a Titu Cusi si podía hacer prospecciones en búsqueda de plata y oro. Titu Cusi dio su permiso, pero cuando el minero regresó algunos días después con más tesoro de lo que el emperador esperaba, el Inca se percató del inminente peligro. Noticias de minas de oro en Vilcabamba «sería causa de solicitar codiciosos, i traer a millares los Españoles» a la provincia 253 . A pesar de los ruegos del fraile Ortiz, Titu Cusi ordenó que sus soldados ejecutaran al minero. Su muerte no llegaría a oídos de los españoles sino hasta el año siguiente, cuando se enteraron de otra tragedia aún peor. En 1571 Titu Cusi visitó el palacio y santuarios de Vitcos en el aniversario de la muerte de su padre Manco Inca. Pasó el día llorando y rindiéndole honores a su padre con servicios al sol. Más tarde, como si se estuviera preparando para una batalla, practicó esgrima con Martín Pando, su ayudante mestizo. Sudó profusamente y le dio frío. Esa noche bebió demasiado y se fue a dormir. En medio de la noche despertó, gritando de dolor, vomitando y sangrando de la nariz y la boca. El fraile Ortiz lo atendió, y en la mañana estuvo presente cuando Martín Pando y otro de los amigos cercanos de Titu Cusi 169

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