solamente puede haber un momento «transicional» en una relación intermedia entre la arquitectura «nueva» o «presente» (fases de relleno) sino también una relación con la anterior debido a la construcción de estructuras funerarias que penetran en arquitectura previa hasta alcanzar, a veces, profundidades notables. Como en los casos de los informes sobre aspectos arquitectónicos, aquellos que describen los contextos funerarios son preliminares y suelen presentar información incompleta que dificulta la definición de las correlaciones precisas pertinentes (falta de perfiles y plantas mayores, incluyendo la arquitectura y la presentación incompleta de los objetos asociados). La mayor concentración, en cambio, merece la cerámica asociada a estos contextos identificada de acuerdo con la seriación de Larco en cinco fases (Moche I a V), pero, como se ha visto, esta se basa mayormente en un análisis de los contextos de Uhle excavados por él al pie de la Huaca de la Luna. Se convierte, por tanto, en un criterio cronológico al asumir que estas subdivisiones sean válidas como criterios independientes para asignar fases arquitectónicas con lo que el contexto arquitectónico se somete al juicio estilístico único sacado de un grupo de objetos, cuando debería funcionar al revés. Ya que existen casos en los que la seriación no parece concordar con la lógica de la secuencia arquitectónica como se mencionó en algunos casos (véase arriba), habría que preguntarse si esta seriación es cronológicamente viable en el sentido de una secuencia de fases arquitectónicas. Si esto fuera así se debería partir de la definición de contexto funerario como contexto sellado en el sentido de contener un conjunto colocado en un solo evento que se mantiene inalterado sin intervenciones posteriores. Ciertos contextos funerarios suelen cumplir con esta característica, pero la situación de los moche parece ser diferente. En los contextos de la Huaca de Luna y la Plataforma Uhle el porcentaje de alteraciones en el sentido de actividades e intrusiones posteriores a su formación es bastante alto84. Esta alteración parece afectar en primer lugar al o a los individuos enterrados y puede llevar a su retiro total. Cabe preguntarse lo que se hizo con estos restos óseos 85 , pero una especie de traslado parece probable al excluir un simple saqueo. Asimismo, hay casos de una reocupación, remodelación de la estructura (véase arriba) y 58
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