época anterior con cinco fases (¿?) y otras cinco caracterizan la época fusional. Basta presentar lo que Larco entiende por cada una de sus subdivisiones de Mochica. Todo el esquema se basa en la cerámica, ilustrada en seis ejemplares cada una, todos ellos botellas de asa estribo. Las descripciones siguen un solo orden en siete características (pasta, acabado, tipo de cocción, técnica de elaboración, morfología, color y decoración). Mochica I presta elementos de periodos anteriores y carece de la perfección de fases posteriores que experimentan un mejoramiento en Mochica II, mientras que en Mochica III alcanzan su expresión máxima (Larco, 1948, p. 31). Durante Mochica IV se nota su máxima expansión. Finalmente, el Mochica V es una manifestación de barroco, de decadencia49. En el segundo tomo de la reedición, en la parte dedicada a la cerámica (Larco, 2001, II, pp. 86-105), se definen todos los periodos especificados en su trabajo de 1948 con muchas ilustraciones en color (ibíd. figs. 97-111). En esta parte, el autor es bastante explícito en señalar que cada contexto funerario de cada una de sus subdivisiones corresponde a un nivel específico, por lo que se dejan definir periodos cuando se señalan algunos lugares concretos donde fueron hallados en excavaciones propias (ibíd. p. 86) sin precisar o presentar los contextos referidos 50 . En 1948, John H. Rowe (1918-2004) acepta un puesto en la Universidad de Berkeley, lo que le permite acceder directamente a las colecciones de Uhle (Schreiber, 2006, p. 198). En las palabras de Dorothy Menzel, una colaboradora estrecha de Rowe por muchos años (1977, p. 59), la secuencia de Larco quedó largamente ignorada, pero las asociaciones registradas por Uhle fueron elementales para su aceptación. Rowe logra aplicarla en 1949 usando la ley de Worsaae51 —contemporaneidad de piezas con vida del individuo enterrado y eventualmente objetos más tempranos inmediatamente anteriores— (Rowe, 1962, pp. 135-136). Christopher B. Donnan, un discípulo de Rowe, admite que la división en cinco fases es de un orden arbitrario y gradual (1965, p. 116). Esto se nota en su tabla 1, que muestra tres contextos interfases (1 [CF14] de I-II, 2 [CF 33,16] de II-III y 2 [CF6, 19] de III-IV), tres de II, cuatro de IIIA, diez de IIIB y siete de IV. No se distinguen contextos ni para I ni para V. En el 42
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