Las ruinas de Moche

tiene forma cilíndrica, la figura 13 (No.3229) está redondeada en su extremo inferior y en la figura 14 (No.3228) el extremo superior falta y por ello es angulosa. El mortero (No.3205), en la figura 18, no difiere en su aspecto exterior de uno de uso común. A nuestro juicio solo la pequeña piedra de la figura 14 (No.3208) es notable por tener una forma esférica y una hendidura aplanada en un lado. Todos estos objetos presentados están relacionados con utensilios de un culto antiguo y primitivo. La piedra grande cuidadosamente envuelta en una tela aparentemente fue el objeto principal de la veneración y el espacio en el que se encontraba puede interpretarse como una especie de capilla primitiva. Piedras naturales, cantos rodados, etcétera, fueron venerados a menudo en el Perú antiguo. Así Arriaga, en su Extirpación de la Idolatría, menciona llauta, grandes piedras pintadas, que se conocen del departamento de Huancavelica; kumpa, piedras largas y delgadas, colocadas en las acequias y veneradas ahí; y otras más. El acto de embadurnarlas con cinabrio fue una forma de culto practicado en forma general en el Perú384. La figurilla de arcilla (figura 2) asociada con la piedra probablemente estaba considerada animada, cuya función consistía en retener el ánima con la piedra; o quizá fue una especie de sacrificio o un tipo de sirviente que se encontraba permanentemente en la cercanía del objeto de culto. Las semillas fragantes de Nectandra sp. seguramente eran ofrendas. En los contextos funerarios de Pachacamac se las encuentra a menudo y tienen fama entre los indígenas que las llaman «frejoles Santa Marta» que al llevarlas tienen el poder de asegurar el amor de una muchacha deseada. Los objetos contenidos en los otros paquetes también servían al culto a juzgar por su embadurnado. Los cantos rodados como objetos de culto se asemejan más a la piedra grande de la capilla. Deben haber sido huacas de menor importancia. Cristales bien formados, por lo general cristal de roca, fueron venerados como conopas por los mochica385. Las manos de morteros deben haber sido objetos de importancia religiosa si se las usaba para preparar medicinas de brujería, y el encanto, en todo caso, estaba fijado a ellos por la pintura roja. 334

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