Las ruinas de Moche

En el procesamiento se dejan reconocer múltiples técnicas que comprenden las principales que corresponden al estado de dominio que se pueda esperar en un pueblo en estado cultural inicial. El cincel analizado por el profesor O’Neill consistía casi enteramente de cobre con solo trazas de hierro, arsénico, plomo, muy poco estaño, etcétera; resultados parecidos corresponden a otras herramientas. De ahí se puede deducir que el mineral cuprífero fue fundido simplemente sin que haya habido una aleación intencional de cobre y estaño con el fin de producir bronce. La dureza de las herramientas de cobre se logró por martillado. Los metales principales fueron fundidos, martillados, repujados con fuego y con cincel. Entre los objetos de plata no se encuentran piezas fundidas sino solo objetos repujados en láminas como platos convexos, chapas, etcétera363. Como buenos ejemplos de repujado en cobre se remite en particular a las piezas ilustradas en la lám. 17, figs. 21, 24a y 2832. El soldado de láminas alcanzó gran perfección (véase figs. 28-31 y 37). Para ello se utilizó soldadura fuerte cuyo contenido principal fue el cobre. Los lugares soldados ya habrían desaparecido si no fuera por la oxidación que causó la coloración verde de sus bordes. Se había avanzado tanto esta técnica que también se practicó el soldado de plata. Con esta técnica se unieron los bordes del tubo y del fondo posterior de la orejera tubular ilustrada en la lám. 17, fig. 37, mientras que el disco solo se colocó con el soldado de menor valor. Las pequeñas perlas en la lám. 17, fig. 25 y otras parecidas en las figs. 36 y 37 ostentan un trabajo admirablemente fino. Los cascos semiesféricos de las que están compuestas son extremadamente delgados y tan bien soldados que las uniones apenas se dejan reconocer. Merece reconocimiento la técnica del dorado de objetos de cobre. Este dorado se logró al colocar pan de oro muy delgado hasta desaparecer fácilmente por el uso, como en el caso de los sombreritos dorados en las imitaciones de conchas en la lám. 16, fig. 4. Lo mismo ha sucedido en la pieza de la lám. 17, fig. 24, pero se han conservado restos en la base y en la tapa. Por otro lado, el dorado original en la cara de la lám. 17, fig. 28 se ha conservado completamente. 318

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx