Figura 117. Botella simple pintada ([CF 17] 2710 x 1/ 2) (10,2 x 6,6 cm). Sobre la vasija No.3312 la cruz aparece como decoración, también en rectángulos y con los meandros significativos. En esta cruz se debe separar los problemas de su procedencia, su forma y su significado. Aparece también a menudo en tejidos del Periodo B de Pachacamac344 y es en cierto sentido típica 345 . El tejido en l.c., p. 43, fig. 56 en el cual también aparecen cruces corresponde al Periodo B, que es aproximadamente contemporáneo con el Periodo G del valle de Trujillo. Muy curiosos son los «pilares del Sol» de Hatun Colla, ilustrados en Squier (Peru, p. 385), en los cuales se aprecian muchas cruces. La pequeña cruz de Malta de Pachacamac (p. 67, fig. 88) pertenece al Periodo D. Por Garcilaso I (libro 1, cap. 3) sabemos que los incas veneraban una cruz en el Cusco 346 . Como en los dos casos mencionados, en las vasijas de Moche la cruz aparece en muchas ocasiones en rectángulos romboidales 347 . Para la relevancia religiosa de la cruz que ya está firmemente establecida y la que probablemente se extiende sobre todos los periodos del Perú antiguo, compárese el tejido en Pachacamac (p. 43a, fig. 56, el texto en p. 94a, nota 1) y los pilares del Sol de Hatun Colla. En todas estas discusiones se desprende que una parte importante de las decoraciones en las vasijas halladas en las estructuras funerarias tienen carácter eminentemente simbólico. Debido a la gran variedad de las vasijas y las figuras y sin la penetración profunda en el espíritu de este pueblo avanzado resulta difícil determinar en cada uno de los casos qué 305
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