resultó en solo dieciocho tipos diferentes para 87 piezas, por tanto, un promedio de repeticiones de a cinco 324 . La gama de formas decorativas del periodo probablemente aún pueda aumentar con los numerosos diseños en los museos y otros recuperados por medio de excavaciones sistemáticas y probablemente nunca se llegará a definirla completamente. Predominan las decoraciones figurativas (en modelados en bulto, relieve y pintura) sobre las geométricas, varias de las cuales probablemente se deben a diseños de tejidos. Entre los motivos figurativos se observan figuras humanas en las posiciones y actividades más variadas. Predominan las vasijas que demuestran el cuidado de los niños, escenas de guerra, cacería, pesca, bailes y parejas amorosas. Muchos de los últimos son de carácter mitológico. En los mamíferos de la colección destacan la llama, el gato montés, el mono (como animal doméstico), el zorro, zorrillo y el murciélago. Otros no se dejan reconocer. De aves hay el cóndor, garzas, pelícanos, lechuzas, loros y colibrís. Otras no se dejan reconocer. En cuanto a anfibios se reconocen serpientes, lagartijas, sapos y animales como renacuajos (lám. 12, fig. 1). Los dos primeros son bastante frecuentes. Peces están representados por rayas (lám. 12, fig. 1), pejerreyes (lám. 18, fig. 6) y otros no identificados que deben corresponder a especies definidas como el gran pez carnívoro en la lám. 12, fig. 1, pero también parecen corresponder a peces en un sentido genérico. También aparecen crustáceos como cangrejos, camarones y ciempiés (véase la figura 99 de No.2791). 289
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