Las ruinas de Moche

Las más conocidas de las tapas de vasijas son las usadas en tiempos incaicos 316 . Estas últimas, sin embargo, se insertan y a menudo encajan con la boca. Muy curiosos son los cuencos con mango [cancheros] como el de la lám. 14, fig. 13. Su cuerpo está más redondeado que carenado como en la ilustración citada. El mango a menudo es recto y termina en una representación figurativa a modo de una cabeza o motivos diferentes. El cuerpo mismo suele estar bien decorado. En uno de ellos hay grandes caras estilizadas pintadas con boca y ojos. Parece que estas vasijas no eran simples utensilios domésticos. Ya que todos los de contextos funerarios llevan pintura y tienen aspecto no usado, no se dispone de indicios acerca de su uso. Lo más cercano es la vasija de Huamachuco, ilustrada en la lám. 22, fig. 2. Esta, por su forma, debe haber sido un incensario. De ahí se puede sugerir un uso parecido para las vasijas discutidas [Esta referencia no corresponde ya que el material de Huamachuco no está tratado en este informe; la lámina 22 ilustra otro material]. Dos tipos diferentes de vasijas dobles están presentados en la lám. 10, fig. 3 (cántaro) y lám. 10, fig. 13 así como lám. 11, fig. 7 (botellas). 5.1.1.3. Las decoraciones Probablemente no existe pueblo en la tierra, en particular entre los de culturas simples, en el que la cerámica haya experimentado un desarrollo tan variado en el sentido ornamental como en este temprano pueblo peruano cuyos productos se presentan aquí. Aún la cultura emparentada y aproximadamente contemporánea como la más antigua de Ica, Pisco, etcétera, solo se parece en las decoraciones pintadas, mas no en las plásticas. El ímpetu para semejante desarrollo rico en las decoraciones plásticas puede verse en una invención que en este entonces puede haber sido reciente o, en todo caso, poco empleada. Me refiero a la repetición mecánica de formas plásticas. Con la ayuda de moldes, el alfarero de este tiempo pudo dominar toda la amplia gama de fenómenos que le interesaban. Bajo este aspecto sería de gran importancia seguir el inicio y el desarrollo del uso de moldes en el Perú. Por objetos como el de Pachacamac (lám. 5, fig. 11) resulta que tampoco eran desconocidos en 286

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