sin esta selección intencional de los hallazgos. Pero justamente esta situación se confirma. En toda la colección presentada probablemente no haya vasija que sea una excepción. Botellas, ollas, cántaros y cuencos, todos son nuevos y sin usar. Una vasija, ilustrada en la lám. 18, fig. 2 está reparada al cerrar una apertura en el cuerpo con resina. Pero el daño previo no se había originado por el uso, sino que se debía a una falla en la cocción por lo que esta reparación ya se hizo antes de cualquier uso de la pieza. Antes se ha tratado de interpretar el hecho de encontrar vasijas nuevas y no usadas en los contextos funerarios en el sentido de que ellas solo tenían un significado ceremonial y que fueron elaboradas exclusivamente para servir de ofrendas en estos contextos. Además, supuestamente se diferenciaban tanto en técnica, morfología y decoración de aquellas que servían a los vivos. 1. Los fragmentos de vasijas hallados en el suelo de los asentamientos antiguos son idénticos en todo aspecto a las piezas de contextos funerarios. Ya que los primeros testifican el uso de los vivos, la supuesta diferencia ente utensilios usados en vida y otros como ofrendas a los muertos queda sin base. 2. Vasijas del tipo de las encontradas en los contextos funerarios están representadas en otras escenas sobre vasijas. Con el fin de ilustrarlo, basta un ejemplo. La vasija No.2693 (figura 91) fue encontrada en el contexto 21. En el cuerpo está representado un jefe en posición sentada. 280
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