Las ruinas de Moche

se contenta con presentarlos a modo de ejemplos y generalizaciones de las estructuras y sus contenidos. Por lo general, estas observaciones son valiosas porque permiten contrastarlas con excavaciones recientes en el sitio (cf. abajo). Estas, además, siguen el orden correcto de comenzar con: a) las estructuras y sus componentes, luego b) los individuos, mal conservados en esta área; y c) los objetos asociados, de los que solo conservaron las piezas de arcilla, metal, piedra y concha. Reconoce también que debe tratarse de individuos de alto rango por la complejidad de las estructuras y la calidad extraordinaria de los objetos asociados. No se le escapa tampoco que restos óseos humanos sobre las cámaras podrían representar guardianes de la tumba así como vasijas usadas como marcadores. Luego presenta una lista de 36 contextos funerarios con ejemplos escogidos presentados en láminas de más de la mitad de ellos que oscilan entre uno y 14 objetos; al contexto 31 está dedicada una lámina entera (lámina 10). Siguen largas descripciones de los objetos presentadas en ocho láminas, seis de ellas dedicadas a los de arcilla; otra, a objetos de concha y piedra; una más, a objetos de metal; y la última presenta vasijas usadas como marcadores. Luego resume sus observaciones acerca de las diferentes categorías de objetos asociados al comenzar por los objetos en arcilla. Empieza con la observación de haber encontrado más de 20 «bolas» de arcilla preparada cerca de las estructuras funerarias al pie del Cerro Blanco, las describe en forma minuciosa y hasta hace analizarlas en el laboratorio químico de Berkeley. Estas bolas son ejemplos de la pasta usada en la elaboración de las vasijas. En cuanto a sus formas se refiere a la gama de piezas «que parecen nuevas» pero rechaza la idea de que se trate de cerámica exclusivamente funeraria ya que encuentra piezas idénticas a estas últimas en otros tipos de contextos, pero algunos de sus argumentos no convencen del todo 21 . Observa que algunas formas predominan en los inventarios como las botellas de diferentes tipos, algunas comparables con otros sitios como Pachacamac y sitios de la costa sur, lo que le permite reflexionar sobre su distribución espacial y su ubicación cronológica y encuentra razones prácticas para la elaboración y el uso de botellas de asa estribo. A las 26

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