Las ruinas de Moche

Ahora podemos incluir la forma cultural G en la secuencia de aquellas que son propias del valle en forma sucesiva 260 . El hallazgo de objetos de las formas culturales F, B y G en una sola área funeraria no se debe a circunstancias casuales 261 . La forma cultural G siguió a B. Esto se deja confirmar por la figura que sostiene cetros en la lám. 8, fig. 5, que deriva de figuras comparables de las formas estilísticas B y A 262 , así como de la figura principal del portón monolítico de Tiahuanaco 263 . Para las cabezas de animales disparadas a modo de rayos de la lám. 8, fig. 5 y lám. 6, fig. 6, lám. 7 y otros compárese la tela pintada de Pachacamac (lám. 5, fig. 1). Por sus cabezas ornamentales de animales, la vasija No.2553 (fig. 70) sigue con otras del Periodo G al Periodo B. Ya se indicó que las vasijas halladas en el mismo contexto de la lám. 8, figs. 1, 3 y 4 representan con varios aspectos una posición intermedia entre los periodos B y G. En el caso de la vasija No. 2534 (fig. 73), esta se pudo demostrar en la misma pieza. La hipótesis acerca de que el Periodo G le sigue al Periodo B, derivada de todo ello, encuentra una confirmación interesante en los hallazgos más tempranos de Pachacamac. La capa inferior del área funeraria del templo de Pachacamac está caracterizada por contextos funerarios y objetos del Periodo B. La capa que sigue ya corresponde al Periodo C, a la que siguen capas más recientes. En la capa más profunda y más temprana se abrieron algunos contextos funerarios que se dejan explicar gracias a los hallazgos en Moche. Ambos contextos se parecían en su carácter. El más importante de ambos contenía las siguientes vasijas: Fig. 76 (No.1069, en Filadelfia). Botella amarilla con cara ancha rectangular en el cuello y una banda decorada en el cuerpo con líneas en relieve. 219

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