También piensa invitar al prefecto de Trujillo a ver la colección en su hotel, en la espera de poder despertar su interés pero desiste y en vez de ello, empacar y enviarla a Estados Unidos. En sus últimas dos cartas se expresa de una manera entusiasta de la cerámica fina y por haber determinado su desarrollo y origen: Of this fine style of pottery which is in many respects so equal to the pottery of ancient Greece. I found extremely interesting dates for the classification of different kinds of this old pottery according to age. We have there archaisms in modeling and painting, some of them very similar to those of the archaic painted vases of ancient Greece, and I have some splendid types of vessels never seen by me before and, notwithstanding, some of them are very old» (pp. 80-81). Y concluye la carta con: «(s)o I am advancing in my studies, sometimes envied by Peruvian ignorants for my results, but supported at the other hand by the benevolence of many other more intelligent people» (p. 81) 11 . En su última carta resume los datos ya presentados y termina quejándose del calor que lo motiva a abandonar Trujillo y trabajar en la sierra de Marcahuamachuco. El conjunto de las libretas y las cartas de Uhle forma la base de todo lo que escribe después de su estadía en Trujillo. En particular sus comentarios en las cartas dejan entrever los paralelos estrechos que percibe entre las ruinas de Moche y Pachacamac pese a las diferencias internas de sus secuencias. Estos resultados, ciertamente, revolucionarios para su tiempo, los publica posteriormente en varios artículos cortos (Uhle, 1900 a, b, 1901, 1902, 1903, 1904). Basta citar el trabajo de 1901, en el cual compara la arqueología del Perú con la del Viejo Mundo y enfatiza la profundidad temporal de estas últimas que contrasta con los cálculos de los cronistas coloniales. Señala que ha podido comprobar en Trujillo que los chimús históricos solo representan la parte final de la historia preeuropea, mientras que la cerámica fina, también llamada Chimú, es mucho más antigua por la existencia de otros periodos que Uhle pudo definir y que separan estos dos. De ahí resulta evidente que las Huacas del Sol y de la Luna «no tienen nada de común con el Imperio incaico» (Uhle, 1901, p. 96). No está claro para Uhle si el periodo más antiguo es contemporáneo con Tiahuanaco cuyas evidencias encontró en la Huaca del Sol o anterior, pero la 21
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