colaborar en la eliminación del tradicional aislacionismo que ha caracterizado a la historiografía en el Perú. La respuesta peruana en la tarea de construir identidades colectivas e instituciones políticas capaces de abrir el sistema a nuevos grupos sociales fue muy diferente de aquellas ensayadas, por ejemplo, por las élites de Chile o México. En el experimento de republicanismo peruano que estudiaré, el país fue testigo de una profunda fragmentación política que no llevó a una salida violentista como la Revolución Mexicana, ni a una salida electoraldemocrática como la chilena. Los fracasos políticos del período 1871-1919 sentaron las bases para el «limbo institucional» y para el lento proceso de deterioro sociopolítico que dura hasta el presente. Este trabajo está dividido en cuatro partes. En la primera, que consta de dos capítulos, analizo las dos más importantes tradiciones políticas peruanas: el neopatrimonialismo autoritario de corte militarista y el republicanismo de corte democratizante. Luego de aproximarme a la implementación, puesta en funcionamiento y crisis de la primera, analizo la violenta confrontación entre aquella y el republicanismo en las elecciones de 1872. En estas, el Partido Civil se enfrentó al tradicional modelo político autoritario diseñado por el general Ramón Castilla mediante una masiva movilización política. En las disputadas elecciones de 1872, en las cuales se innovaron muchas de las estrategias políticas del pasado, el concepto de «ciudadano republicano» reemergió. En efecto, el proyecto de «Sociedad Independencia Electoral», antecedente y matriz del Partido Civil, nació con un ideario republicano de corte nacionalista, conscientemente construido. El novedoso frente político civilista estuvo constituido por una vanguardia socialmente heterogénea, en la cual los «sectores medios» ocuparon un lugar fundamental. La campaña electoral de 1871, que provocó el surgimiento de dicha asociación, permitió la construcción de una maquinaria política nacional que conquistó y civilizó espacios políticos a lo largo de todo el país. Lo anterior fue posible debido a la crisis estructural del tradicional sistema neopatrimonial castillista. El movimiento civilista fue capaz de aglutinar y canalizar, en consecuencia, el descontento de un importante sector social del país inconforme con el modelo político-económico prevaleciente. La segunda parte —denominada «La Experiencia Republicana»— analiza la implementación de los ideales republicanos del Partido Civil una vez que este logró hacerse de la Presidencia de la República. Los años de la «República Práctica» —1872-1876— resultan fundamentales para 49
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