La utopía republicana

866 Sobre el terrorismo urbano, al que se culpó de los dinamitazos que cobraron vidas y causaron destrozos en la propiedad pública y privada, ver Miró Quesada (1961, p. 410). 867 Para Basadre, la posibilidad de que Billinghurst armara a las milicias urbanas pudo ser uno de los motivos más poderosos para el pronunciamiento militar de 1914 (Basadre, 1983, p. 48). 868 De la participación de los partidos políticos y del Congreso en el derrocamiento de Billinghurst dan cuenta El Comercio (2 de febrero de 1914), La Crónica (5 de febrero de 1914), La Prensa (10 de febrero de 1914) y «Manifiesto a la Nación concerniente al proyecto del señor Billinghurst» en La Crónica, 2 de febrero y 4 de febrero de 1914. 869 «Ofreced a la República, como consecuencia de vuestra actitud, paz, tranquilidad y bienestar, es el querer nacional, es el precio que por su actuación anhela el ejército”. El Mariscal Benavides, su Vida y su Obra (Lima, 1976), 233. 870 El cumplimiento legalista de nombrar un presidente provisorio para que asumiera el control político del país, mientras se convocaban nuevas a elecciones, fue un trámite que dividió aún más a los fragmentados grupos políticos congresales. Para este punto ver Basadre (1983, VII, pp. 71-77). 871 Para comentarios sobre la política represiva y autoritaria que se desarrolló en el país luego del golpe ver González Prada (1933). 872 «A pesar del aumento de la riqueza pública, el Estado se endeuda en forma alarmante hasta el punto que amenaza el papel moneda; las instituciones no se consolidan; asoman los vicios del pasado; el mecanismo electoral se quiebra; el parlamento se esteriliza en luchas ásperas o se rinde al poder sin resistencia; se acentúa el absolutismo presidencial; la clase dirigente se divide o se retrae medrosa; la clase media continúa empobrecida y sujeta al yugo de los gobiernos; en la masa popular comienza a agitarse, con su acción corruptora, la demagogia nefanda…el idealismo político continua desapareciendo; y una atmósfera de letal pesimismo, de desaliento desolador y de absoluta desorientación envuelve todos los espíritus» (Belaunde, 1940, pp. 14-15). 873 El Partido del Porvenir, (Lima, 1915), AHRA. 874 El Partido del Porvenir: «La primera condición de un partido digno es tomar contacto con el elemento popular, hablarle honradamente de sus derechos y deberes, explicarles sus verdaderos intereses de clase y de patria, y el poder de su acción sin esos engaños y esas viles adulaciones con que los demagogos los explotan y los burlan», AHRA. 875 «Uniformar los sentimientos de todos los ciudadanos, prevenirlos contra las falsas promesas de los politiqueros; y cambiar, así, por esta penetración íntima de todas las clases el estado actual de la vida política, en que imperan camarillas de intrigas secretas que sólo para las elecciones se rodean de turbas alquiladas, sin consultar ni conocer al verdadero pueblo» (El Partido del Porvenir). 876 Para una aproximación a Riva-Agüero y su obra ver García Calderón (1949) y RivaAgüero (1992). 877 Sobre la similitud organizativa entre el primer civilismo y el Partido NacionalDemocrático, en donde se implementó, al igual que en 1871, el sistema de decenas y centenas, ver AHRA: «Partido Nacional Democrático Instrucción para los Jefes de 406

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