empedradas sus calles con oro y plata, sino que el cementerio se convierta en patria de vivientes. Con que cuando se hace mérito de la población... para acomodar la forma de gobierno, no debe fijarse la atención en el estado actual de esta circunstancia, sino sobre el que puedan y deban tener en adelante». (Faustino Sánchez Carrión, «Carta al editor al Correo Mercantil y Político de Lima sobre la inadaptabilidad del gobierno monárquico al Estado libre del Perú», en Ferrero, 1958, pp. 90-91). 125 «Yo quisiera que el gobierno del Perú fuese una misma cosa que la sociedad peruana, así como un vaso esférico es lo mismo que un vaso con figura esférica» (Sánchez Carrión, «Carta al Editor del Correo Mercantil»). 126 «Sería pues una necedad intentar republicanizar un país o lo que es lo mismo, restituirle al pueblo la administración de los negocios, dictando leyes que no mantengan un justo equilibrio y que no produzcan respecto de cada individuo de la sociedad el bien que pueda disfrutar en todos sus respectos» (Sánchez Carrión, «Aptitud Civil de la República Peruana». En Colección Documental de la Independencia (1974, vol. 9, p. 398). 127 Esta misma ambigüedad de la herencia republicana —comunitaria e individualista al mismo tiempo— es observada para Estados Unidos y Francia respectivamente por Appleby (1984) y Agulhon (1983). 128 Para este punto fundamental ver «Discurso de Sánchez Carrión en la Instalación de la Corte Superior de Justicia de Trujillo» (Colección Documental de la Independencia del Perú, 1974, I, vol. 10, p. 5-7). 129 «Dominados los hijos del Perú por el despotismo militar; anonadadas las familias indígenas al extremo de encontrarse a nivel de las bestias de carga; embrionario el espíritu público; y cuando aún no son sensibles a las masas los bienes que la democracia envuelve. ¿Dónde están los medios adecuados para alcanzar reparación?» (Basadre, 1983, III, p. 275). Para un interesante análisis de la actividad política de Elías y sus seguidores, ver Orrego (1989). 130 «El Club Universitario de Lima a los miembros de la Universidad». El Comercio, 20 de julio de 1871. 131 El término «comunidad política imaginaria» ha sido tomado obviamente de Benedict Anderson. 132 Discurso del general José Miguel Medina en el «Club Militar 2 de mayo» en El Comercio, 1 de octubre de 1871. Lo amplio de la convocatoria aludida por Medina se enmarcaba dentro del contexto de la ley electoral de 1860, la cual permitía un amplio universo de posibles sufragantes. Dicha ley estipulaba que el voto era obligatorio «para los ciudadanos casados o mayores de 21 años que sepan leer o escribir, o sean jefes de taller, o tengan alguna propiedad raíz, o paguen al tesoro público alguna contribución. Tácitamente el sufragio de los analfabetos, y de los indios, quienes eran nominalmente dueños de sus propiedades raíces y pagaban contribuciones, quedó autorizado». En cuanto al procedimiento, que era indirecto, establecía una primera elección popular que se realizaba en la plaza principal de cada parroquia y podía durar hasta ocho días. Así se formaba un colegio provincial con un elector por cada quinientos votantes. Pasado un mes de las elecciones parroquiales, el colegio se reunía en la capital de la provincia, y luego de asistir a una misa de Espíritu Santo procedía a elegir entre los candidatos. 128
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