La urgencia por decir nosotros

Figura 4. Ricardo Palma y sus nietos, 1918 (fotógrafo anónimo). En: <http://www.cervantesvirtual.com/portales/ricardo_palma/imagenes_el_personaj Pero el retrato consagratorio de Palma fue el que se muestra en la figura 5, pintado por Teófilo Castillo. Aquí tenemos a un Palma ostensiblemente blanqueado. Cerca ya de la ancianidad, el deseo de protagonismo ha sido reemplazado por la sabiduría, por el distanciamiento propio de quien ya conoce los secretos de la vida, aunque los siga escrutando. Nos mira desde arriba, como una presencia buena y tutelar, observada por los que estamos más abajo, sus admiradores. Y si su cabeza no está aun más ladeada hacia su izquierda es porque su mano, al apoyar su nuca, lo impide. Se insinúa una cierta fatiga, pero también un resguardarse a sí mismo. Otra vez podemos dar por sentado el acuerdo de Palma. En todo caso, el retrato de Castillo junto con la foto de la biblioteca son las dos imágenes instaladas, a través de los textos y láminas escolares, en el imaginario de los niños y adultos del Perú. Este es el Palma, observador y bonachón, que el mundo oficial criollo mostró, agradecido, como uno de los héroes fundadores de la cultura auténticamente peruana. 80

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