La urgencia por decir nosotros

crisis de la aristocracia y la dominación española, el advenimiento de la República y la autonomización de la «plebe». Factores todos que facilitarán el lento decantamiento de una cultura compartida en la Lima de mediados y fines del Ochocientos. Se trata de vínculos sociales que, pese a su debilidad, suponen una mayor horizontalidad y cercanía entre la gente; al menos en comparación con los vínculos vigentes en la época colonial y la primera etapa de la República, cuando la jerarquización instituye esa mezcla, tan regulada, de proximidad y distancia que es la sustancia vital de la que está hecha la servidumbre. La prevalencia del individuo sobre la comunidad es una constante en la estrategia de representación de Fierro. Esta estrategia lo separa del romanticismo idealizador de Rugendas. Nos habla de un impulso realista, de un naturalismo que desea mostrar o, en todo caso, insinuar, antes que suplantar la realidad con un ideal. No obstante, hay ya atisbos de nuevas socialidades en las acuarelas que muestran fiestas y danzas, sobre todo en el mundo de los de abajo. VII Fierro documenta su época tratando de hacer visible el goce de la gente. Pero ese goce no es muy compartido, no alcanza para crear una comunidad. Es diferente según el estrato social: es más espontáneo y contundente entre los de abajo, y entre los de arriba resulta más recatado y, seguro, menos satisfactorio (figuras 9 y 10). 41

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