Figura 4. Fernando Gutiérrez, Huanchaco. Horas de lucha. El futuro ha comenzado, 2012. Imagen tomada de United Blogs of Benetton: <http://blog.benetton.com/peru/2012/ 10/11/portafolio-huanchaco>. Las letras chinas y los símbolos de los videojuegos encuadran la imagen en un contexto lúdico y caricaturesco. El crepúsculo y los nubarrones del trasfondo acentúan la precariedad de la embarcación, una frágil balsa que pretende ser dirigida por Miguel Grau, el héroe nacional criollo. Pero pese a lo austero y decidido de su gesto, nadie le hace caso. Los húsares representan una ensordecedora fanfarria que no tiene ninguna eficacia. Y el luchador, una suerte de parodia de superhéroe, está afectado por una seriedad, y un afán de protagonismo en los que él mismo no cree. Los únicos que hacen algo significativo son esos personajes del nuevo Perú que reman sin acaso saber hacia dónde. La balsa-país está pues a la deriva. No hay coordinación entre los remeros y el capitán. Unos proveen un esfuerzo sin dirección y otros pretenden gobernar, pero su actitud no se abre al diálogo, de manera que no son tomados en cuenta. Aunque sea trágica, la situación es captada desde un ángulo cómico y lúdico. Entonces, la realidad aparece como desesperada, pero no llega a ser definida como seria. El humor nos inclina a pensar que de alguna manera, no sabemos cuál, las cosas se arreglarán. No se trata de una sátira que se regocije en la 299
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