renunciando a la tradición o preservándola. Sendero Luminoso pretendió canalizar la rebelión hacia una lucha colectiva, y político-militar, contra la opresión y la servidumbre dejando atrás mucha de la tradición y prometiendo la construcción inmediata de una sociedad justa. Aunque este movimiento interpeló a sus seguidores como miembros de una coalición de clases sociales, es un hecho que, en su figuración de la lucha contra el imperialismo y la burguesía, el pueblo tiene el color cobrizo característico del fenotipo indígena, mientras que los explotadores y las fuerzas reaccionarias tienen la piel blanca. Figura 2. Autor: Francisco Izquierdo López; refaccionado por Bruno Portuguez, 1986, mural (foto del autor). Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Así aparecen las cosas en el mural de la Facultad de Letras de la universidad de San Marcos (figuras 2 y 3). Separados por una brecha, tenemos dos campos y grupos definidos. Arriba y ocupando la mayor parte del mural, al pueblo que marcha jubiloso hacia el amanecer del tiempo nuevo. Hacia allá están yendo los hombres, mujeres y niños cobrizos, bajo la bandera de Mariátegui y Vallejo. Pero entre ellos hay algunos personajes que miran al espectador, que lo interpelan: la madre del desaparecido, que está en el mismo centro de la composición, y los dos jóvenes que la acompañan. Ellos no se suman aún a la marcha. Están allí como para hacer recordar que antes de dirigirse al futuro hay que arreglar cuentas con el pasado. Y ese pasado es visible en la parte inferior derecha 296
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx