una figura mesiánica que entregó su vida a la causa de la redención del Perú. De allí que para muchos su obra debería leerse como un evangelio. El auge de la presencia de Mariátegui en la escena política y cultural peruana se extiende desde fines de los años sesenta hasta mediados de la década de 1990. Su obra ha marcado al Perú contemporáneo. Su influencia ha sido inmensa. Fragmentos de su visión del país están incrustados en los idearios de movimientos políticos tan distintos como Acción Popular, el Apra y, sobre todo, y naturalmente, la izquierda marxista. Desde la más convencional, la moscovita, hasta la más radical y extraviada, representada por Sendero Luminoso, pasando también por el Partido Unificado Mariateguista. ¿Hasta qué punto la leyenda ha devorado la realidad del hombre? ¿Es posible atravesar la mitología para aproximarnos a su humanidad? Un examen de las fotos más representativas de Mariátegui puede ayudarnos a sugerir algunas conjeturas. Empecemos con el retrato más «oficial», el destinado a presentar a Mariátegui al público que lo desconoce (figura 1). Es una foto tomada por el artista argentino José Américo Malanca en el año 1929. Mariátegui la escogió como motivo de una postal de propaganda para la venta de los 7 ensayos. Eso significa que así quería aparecer ante sus lectores. Y lo que observamos es un Mariátegui serio, vestido de manera muy formal, hasta elegante. Y solo nos da la mitad de su rostro, como queriendo evitar una exposición completa. Su mirada es concentrada, seria, pensativa. Insinúa una capacidad de escudriñar lo escondido, lo que se escapa al sentido común. La foto parece tomada en exteriores, seguro en un jardín. Así, también, disminuye la impresión de ser una foto posada, de estudio; y Mariátegui aparece como más cercano y real. Pese a que él la escogiera para anunciar su obra más importante, esta foto no es la más popular. Además debe considerarse que esta imagen diluye su fenotipo mestizo. 235
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