llamó a los habitantes de las «nuevas» tierras «indios». Con el tiempo esta nominación fue adquiriendo el significado de vasallo y siervo. De manera que los indios son siervos. De otro lado, la palabra indígena viene del latín: indi que significa ‘de allí’ y gena, que significa ‘originario’. En su uso contemporáneo, la palabra indígena se usa para referirse a pueblos que tienen un arraigo inmemorial en un territorio. Digamos que los indígenas americanos fueron transformados en indios, en siervos, por la colonización. Pero no totalmente. Fueron «indígenas indianizados». Indios que conservaron mucho de su ancestralidad de manera más o menos inconsciente, en resistencia a la prédica evangelizadora, que fue el instrumento central de la colonización. De allí el título de este ensayo. Debo este esclarecimiento a Guillermo Rochabrún, quien a su vez lo elabora a partir de la obra antropológica de José María Arguedas. El autor tiene que agradecer al Grupo de los Zorros por cuanto fue en las sesiones colectivas de lectura de los manuscritos de Huarochirí que intuí las ideas de este ensayo. Y muy en especial a Rafael Tapia, nuestro infatigable anfitrión, y a Carmen María Pinilla, nuestra musa y madrina, siempre una presencia inspiradora. 33 El mejor indicador de esta creciente popularidad es el número cada vez mayor de ediciones publicadas y la cantidad de estudios dedicados a su análisis. La primera edición peruana, traducida por José María Arguedas, data de 1966. Desde entonces este mismo texto ha sido publicado dos veces más. La primera por la Universidad Antonio Ruiz de Montoya en 2009 y la segunda por el Instituto de Estudios Peruanos en 2012. Por su lado, el Instituto Francés de Estudios Andinos registra en su catálogo seis ediciones del manuscrito, traducido por Gerald Taylor: 1980, 1987, 1999, 2001, 2008, 2011. Dentro de las publicadas fuera del Perú, debe mencionarse la del profesor español José Ignacio Úzquiza González (publicada en Madrid por la Biblioteca Nueva, en el año 2011) por lo significativos que resultan los estudios preliminares que introduce. Aprovecho la oportunidad para dejar constancia de mi agradecimiento por la insólita generosidad con que él compartió su tiempo y sus conocimientos con la gente del Grupo de los Zorros. 34 «Resulta entonces fácil afirmar que es fecunda la mezcla de los linajes similares y que es dudosa la mezcla de tipos muy distantes, según ocurrió en el trato de españoles y de indígenas americanos. El atraso de los pueblos hispanoamericanos, donde predomina el elemento indígena, es difícil de explicar, como no sea remontándonos al primer ejemplo citado de la civilización egipcia. Sucede que el mestizaje de factores muy disímiles tarda mucho tiempo en plasmar. Entre nosotros, el mestizaje se suspendió antes de que acabase de estar formado el tipo racial, con motivo de la exclusión de los españoles, decretada con posterioridad a la Independencia. En pueblos como Ecuador o el Perú, la pobreza del terreno, además de los motivos políticos, contuvo la inmigración española» (Vasconcelos, 1948, p. 4). 35 El concepto de «imagen dialéctica» de Walter Benjamin resulta muy interesante. Al respecto, Agamben escribe: «Allí donde el sentido se suspende aparece una imagen dialéctica. La imagen dialéctica es pues una oscilación no resuelta entre un extrañamiento y un nuevo acontecimiento de sentido» (2010, p. 31). 36 Comunicación personal. 37 Debo esta referencia a Eleana Llosa. 38 Ver al respecto, de César Moreno, «Las peleas entre el diablo y la virgen. 190
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