La trampa
agua fría, situada al pie de la añosa higuera del pa~ tio. Luego desfilan todas las demás, incluyendo a Ma– rilú. Ahora el ambiente ha cambiado y las noches son menos angustiosas. Todas lavan sus ropas, se peinan, se esfuerzan por aparecer limpias. La hora del sueño es una hora triste. Ninguna se resigna a entregarse al reposo sin antes hablar de lo suyo. Alguna llora, otra se lamenta. Las más pien– san en sus hijos y los nombran. Al fin, las vence el sueño, y mientras duermen, se quejan y sollozan. Mañana empezarán a mirar el calendario y a con– tar los días que las separa de la libertad. Para mu– chas, es su primer encuentro con la cárcel y están un poco confundidas. Pero ninguna quiere demostrar su tre– mendo miedo a esta cosa terrible que es perder la li– bertad. -54·-
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