La trampa

Jornada. Señora Marilú ... ! ! señora Marilú . . . me están ma– tando... ay, ay, ay!!! canallas, asesinas, auxilio ... malditas ... ! ! Al otro lado del tabique resuenan los aullidos de la "loca". Sí, le están pegando por haberse insolenta– do con la guardiana. Suenan, también, los latigazos, y los gritos de: "Silencio, puerca, o vas al cxxlabozo ... " que le lanza la guardiana enfurecida. Agitación en la vasta sala de las detenidas, murmullos, sonar de lla– ves y candados. Luego, la calma y de nuevo los isó– cronos rezos de las detenidas. (La guardiana es una ex-detenida común, a quien por su buena conaucta, la han empleado en el interior de la prisión). A la "loca" la han encerrado en el cxxlabozo, os– curo antro ubicado en el fondo del gran dormitorio y que forma un ángulo en la pared de piedra. Tiene u– na angosta puerta de entrada y en su parte alta, una ventanilla con rejas, por donde se le pasa el pan y el agua a la castigada. Sólo cabe una, arrinconada con– tra la piedra. Ni aire, ni luz: una tumba donde se pudren por días las insurrectas que faltan a la disciplina o co– meten actos reñidos con la moral. - 50 -

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