La trampa
' Escala de valores No todos los líderes son iguales. Es decir, no to– dos están a la misma altura, al mismo nivel. Unos son de primera categoría, los directamente sitt1ados después del "jefe". Otrós están después de éstos; otros son só– lo sub-líderes. . · ¡ Cada uno tiene su propia medida, su catalogación en el fichero unionista. Son como las jerarquías celes– tiales. I, asimismo, cada cual se halla más cerca -o más lejos en la estimación del "jefe". Vez ha habido en que se ha señalado al posible sucesor de este César americano. Se han barajado nom– bres entre los más cercanos al "jefe". Se les ha valo– rizado, medido, sopesado. Se han visto sus virtudes y sus defectos. Es indudable que ninguno le alcanza. No están a su altura. Ni será fácil substituirle en igualdad de condiciones. Si éste posee capacidad y talento orga- - nizador, carece de dotes oratorias, es tímido; si aquel es brillante orador, en cambio es poco versado en cien– cias políticas y muy versátil; este otro, gran trabajador, buen organizador, apreciable orador, no tiene "garra" de líder, nadie le haría caso. Los que ocupan los sitios inmediatos a los prime– ros jerarcas, sienten el celo natural de su posición dis– minuida. I ai. ~mpinan para superarla. Tratan «e ha- - 118 -
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