La trampa
te del pueblo. Sobre todo, de un pueblo de extracción tan ingenua, tan carente de una cultura superior. ¿Qué harían los unionistas si no cantaran, si no fabricaran banderitas rojo-amarillo, si no dibujaran en sus esca– rapelas y aún en sus objetos familiares, su ave simbó– lica, su estrella de cinco puntas ... ? · Los símbolos son como la liturgia en las religiones, o como la miss en escene en el teatro: no se puede re– presentar un drama o una comedia sin el escenario, los trajes, los muebles, el decorado, el telón de fondo. I el partido unionista está representando un gran drama: el drama de la vida y la muerte de todo un pueblo. / ' -112- \ /
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