La novela moderna : estudio filosófico

- 11 - ti de Blest Gana, y demás novelas románticas, que por aquella época se escribieron en América. A las novelas históricas de Dumas y Fernández y González, responden la Amalia de Mármol en la Argentina~ las de Riva Palacios en México y las de la Sra. Acosta en Colombia. Las novelas de costumbres de Villaver– de y de Mesa en Cuba y Casó:::, en el Perú, siguieron la escuela representada hoy por Pérez Galdós, y Jorge Honet; y es de notarse que, este género ha sido el me– nos cultivado en An1érica. A la aparidón del naturalismo en Francia, lógico era que tarnbién los escritores ibero-americanos, siguie– ran esa corriente; y casi todas las naciones de Améri– ca, han pagado su tributo al arte naturali8ta. El único género que no ha encontrado imitadores en ArnéricaJ es el de ]a novela jurídica-filosófica de M. Gaboriau; y ello es de lamentarse aquí, donde los pro– cedimientos judiciales son tan deficientes y lerdos, co– rno incorrectos. No creo aventurado decir, que la novela jurídica, puede servirnos para que los codificadores, tomen nota de todo aquello que se refiere á las reformas in– dispensables, siguiendo los auxiliares que con su es– per.ialísimo contingente, había de llevarles la novela jurídica. · Y en comprobación de este aserto, diremos, que la policía francesa que es una de las mejor organizadas de Europa, ha tomado ejemplos de las novelas de Gabo– riau, para realizar saludables reformas, entre las que puede citarse la relativa á la prueba de indicios, llama– da circunstancial ó artificial, tan descuidada entre no-: sotros y casi olvidadas en nuestros códigos. Y qué 1nucho que nosotros los Ibero-Americanos, no h~yamos llegado á crearnos una literatura propia, si ni aun en la patria de Monrroe, Miss Stowe y Long– felow, han alcanzado este beneficio! ... España 1nis1na no es hoy más que imitadora de la li– t~ratura de Francia, ó como dice E. Pardo Bazán, '·la literatura española es un reflejo de la francesa." No obstante, yo tengo para rni, que la escuela espa– ñola en la que hay novelistas como el ilustre Leopoldo Alas? Picón, Armando Palacio Valdéz, Pereda, Ortega Mun1lla y otros tantos, será la que innove el naturalis– mo, convirtiéndolo en el realismo psicológico y filosó– fico.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx