La Justicia : periódico semanal /Título posterior: La Justicia: periódico religioso, político, científico y noticioso - Año V (116-118,120-121,123-139) Año VI (140-143,145-153,155-173) Año VII (174-209) Año VIII (210-216)

.....;.. --~"':'~· p~••:!~~~~~~...,MOC~~~~..._.,.~~~~~s: . heratombes, y éstns entre los que le ro dcnbari, en el m1emo seno tle Ja. convenció11 nacional. Los amenazados sacaron ~ntouces vs r de su deaespernoión y e -in den nrou 1d mismo Robespierre á ~cr g1~illotina<lo. Ct:audo éste aupo su c,1ndena, tr:;tó de s:licid1Hse, cle ;pedf\• r.i\odoso la mandíbnla con un tiro de píat,ol,i. Pero, ·así mismo fué llevado al c~da !so, y el puelllo, vi<'ndo rodar su ca boza, builó ni rededor d13I cadáver. Uasi todo's los oompnñeros ae Rospiuri, tuvierou oi mjsmo fin, murjeron guillo• tinados. exccr::vfos. . uis hij~e, y uc .. ·mauos ele .J e'!,1cristo mi unigénito. . 15 La. devoción á mi Ho21H10 es un:;,, O'rftD s,~ñal de ,)rodea~inaoi:Íll. o - CUESTIONES DE ACTUALIDLD ---·-------------- LA SOCJED.AD CIYIL-CBIS'rJ ANA (Coniin1f,ación) RBINA.00 DEL •·TERROR." La época revc,Jucionttrü~ que estamos pasa.ndo, ha, recibido justamente el nombre do \{Reinado d_el Terror. 11 D~:- pue¡1to .Dios a~ sn trono ror el1 hombre. reina éata, y, siu Íleno 01 otra lty que ~~u pasión, hace reinar el tcrr•H: No ol - v.1 1er.rh1s este fallo de hi. histor1a, par a ·•onflsión de t~q uellos liberales qne ae e wpbcen en llamar terroristna á los v ue 1Mitionen la. an toridnd pública, eu ;¡ seo ticlo de la d0ctrina eatólicn. ¡~¡ hh0ralismo es el que ha taert!oido <le:i , 1 inac1ón ds terrorismo en la época de su triunfo, en el cull.l puc1o desv!egat· ljbro aus princ ipios. .{,obeepierro y aas jac:ibinoe, para genera1izo.r las mH,t,anzns en toda. 111 Fraueia., idearon los comités revoluniofü1,1•1os, que debían organi:-.:ar::,ti en la.e diversau provincias. y unir s11 aoc1 ón destruc.tora coa la. del comité re• volucionario de la capital. Á Lyon, segu ñda ciudad de Ii'ra.ncia., manda.ron un t~I Uolot. La mayor par• te de la ciudad fué arra.sada, y tangrande fné el número de los guillotina-- dos, q11e se cnnsó el brazo del verdugo. v se embotó el ha.cha. Eutó11ces ordenó ~el delegado de la revolMión, qu~ grupos de trecientos hombres fuesen colooadoa á la hoe~ de los cañouo&, pura ser despedazados con metralla. El Hódano se tiñó en sangre, y 11' regiór. se apestó con foa exhalaciones cadavéricas Un tal Carrier reprotlujo las mismas escen~s eu Nantes; centenares de homb rea, mujeres y niños cu.n colocados en embarcaciones y oonducidos á la u1ita.él del rfo. Allí se habría el fondo de la nave v todos caian para eer hundidos y ah·oga.dús en 1as olas. Cierto día, las víctimas encerradas eu una nave vetnsta, tendían sus manos y brazos por laa aborturas que ht1,bía; 11 jefe revolucionado mandó cortarlos con hachas y sables. Otro día un niño de sólo ttece años, puesto entre los que1debr-r,n de ser gnillotina.dos, ·preguntó si esto le haría sufrir mucho. El hacha, en vez de cortar el peaouezo de Ir.. tierna. VÍC· tima, cayó en la. cabeza y In destrozó. Pero el teatro princi¡,al dei terrorismo fué Paria: á más dt\ las guillotinas que trabajaban en la.a plazas ¡,lblico.s, se organizó una matanza do los detenidos politicoe en laa cárceles públicas. Esta, matanza dur6 seis días entero13, y fué acompañada de esc~oaa indoscripti• bles. Cierta joven vit1 á s~1 padre que ibn. á oer iumolado; ¡iide su vida, y los verdugos, apareHtando aeutimien ~os ~e h·1ma.nidad, ee lo ofrecen con la cond1ción de qne beba un vaso d¡e sangre humana, y gl'ite: tt¡Viva. la na.- civn!» La joven aceptó, y uno de loa verdugoe le presenta la. horrible copa: la jov~n, hMiendo un esfuar20 supremo. bebo. Sn.!e libre con su pa.d,:e, pero ta l había. siclo sn emooión, que á los p, ~os meses dejó de vivir. Otra joven noble, ~a Prin< sa L amba.lle, dama de honor y e.miga fiel de la reyna s!l.ldrá libre, si quiere jnrar odio al tey: •'¡Mi corazó.u me lo prohi1)e" ! contest1i, y al punto le cortan lil ca.be• za, le arrancan el corazóc y se lo oo · men. Aqui nos det¡a•·'¡d;omoe un m~~~nto.-Pregunta el esceptico en rehf?Iún, si puede haber infierno, y que será del hombre, cuando te vea eternamente sep:uac1o de Dios. Le preguntil.remos á su vez, ni no íué infierno aquella capital, cuando un pueblo, sepa.rándoso <h Dios y declarándose soberano," se v,\J aban donado á si mismo. y en treg:úlo sin eluda al espí ritu del exterminio. Sin eubargo !11. 1evol11cióJ1 y lu. persecución de ➔ .a Igkfia no ('eirnron coo;ipl¡;.to.m~nte hasLa qno N~poleón I reC'O· noció In. nl;:)cesiaad do sen tnr otra vez el edific.ío aoci!tl rwbr,:e lo s61id.o buse de la. religién católica. Aai lo hfao, celebrando con el Po.pu Pí() VII un concol'do. to c;cleiiiástieo. " rcstnblrcieudo el tttlto católico on toda la nación. Réstanos ahora, preguntar: ei ta les son los frutos ¿ cná! ha de ser el árbol del libern,lisrno? ÜC'n.fest0 11, revolllción del r;iglo piuia<lo; contesi;c la sangrienta «Oomane cfo Pa ría; » con testen lus revolncioneti liberales de España, y le.él que asoln.rou á. las repúblicas hispano-ame rico.nas . Los frotos de aquella revolución fran .cesa. fu,eron: ex termipio y mat,a.nz, por la guillotina; goerrasciviles, guerras extranjeras y ruina do la riqueza nacional. Pnes te. moneda metálica desapareció, y la. de papel quedo sin valor ea mano s del pueblo burlndo, pcr cuant-o la república se declaró en bao.- oarrota, y no pag<í Jamás sns deudas. ~l lii;ierali~mo nu n ca podrá :: vindicarse d0 esta acusación: él for. q nien }Jrovocó y üirig1ó .la revolución: sns l!e• cuac@s 1)l·denaron aqnellss horro.rosas matnnzns; ellos, á nombre de la libertad, persiguieron á 1;1, Igle!!irt. y á todos loe buenos ¡ Si tales son los frutos, q uoda juzgado el árbol! Cor1tinrtará. ----------------·-- VARIEDADtS: El águila y la golondrina Oansao:1. de mirar al eol de lejos y de agitar con sus alas triunfadoras tl e.ura embalsamada de los flor idos valles, la fresca brisa de loa f-lla1c s y ol airf) puro, jnmóvil y sereno de las neva.aas cttm• b~7s; un águila solitl:!ria, sin a.mor y sin ,ndo, quiso inteutar una. nob:e aventura. -Antes de vivir aqui quiero morir escalando hL región tle las estt·el las. Voy medir con mis alas ol espacio en flote, voy á. ve1· dónde acalJa ln. vida y si es \re rda.d que hay un lugar donde empie• za. la obscuridad do la nada. 1 tendió sus n.1 as oon majeetnoao movimhinto hnoía et azul del cielo, .No miró nl desprenderse dA la tierra., ni las flores ilel vallú con E,m hu mil de coron~ ele rocío, ni los :irboles c·el bosq ne pobla• rlos ae ri~u)oros pajaril}(lS. La mirn.da iba delaote de ella y se perdía en la al• tura. Antes de nt-r&'t'CBar las nubes s1ntió junto á sn vuc•lo otro rumor inquieto de a laa flgitndas. Vol virí los ojos á la th>h-a y vió nl!ln golondrina que llegaba. - ¡Espéramel-Decía la aagrnda a· vccilla.--Quiaro snbir contigo. -Vuelve al alero de tu tejado,-¿ Nó ~abes que voy el lrnsoa de la mnerte? -No. Sé qne vas ,\l molo. Tú guie· res ver lo que haJ más allá del a.iric en volamos, quieres ver donde acaba el et· pacio, y no sé que de donde el espacio aonba. empiez,t el cielo. Al cielo quiero ir: déjame subir coo tígo: Volvi 1, loa ojoa ol águila ho.cia la altura y dijo: - Vén conmigo. Debajo de ellas l11 tierra. hu ía. -Ya no se ve .. l~s cas• ~ <.le los hombres,- dijo la golon:irino.. Y el ágnila no contestó. Cennmos este cuadro horroroso con el fin de los priucipales cl\beoillas c1e la. revolución. Millones de víctimas ino• centes hl\bia.n sido inmoladas ya., y ann 110 pat·ccfa satisfecha )a fori ) revo lu cione.ria, Rob~spiene pedio. nue'l"lli-8 No solo lae cusas c1e los hombres sino los bosques,los valles _v los riod iban per - diendo sn co!o::: v su forma. El ma.rresplandecía como wnn espejo . Do dosel cfa bl neas nubes, heridas por el sol, acabó de ocultar la tierra. El ág11ila seguía con en vuelo lcut.o y regular. Lo. golonclrina se cansaba.. -Callar6 mi fa.tiga,-se clijo;-log1·a• ......,.. ;;; i ti i \ 4 ré vencerla, y el águila no he sido débil. notná qu~ 1 faltó que á semejanza de Job Pero el cansancio podia más que ello. 'fransida de dolo r y ·ae frío lunzó una débil queja. --¡Vas á l!rgo.r al ciel0.-e:x.clnmaba, -tú que no espetaba-s eucoatnula, y yo caeré ot.rn vez soh rc ia. tierra! El ág•1íla la ovó y dijo: -Entre mis ~las hallarás sosten va· brign. Snbe, y doniie yo llegue, !legaráa tú también. Y ta golondri na snl..i:6, y ul aun.ve ca, lor del cuerpo vigoroso rennci6 en su corazoncillo la esperanza, y €Utooó un cá.utioo de. alfgria. El sol brillt1iba para flllfls. El águila. parecja centro dei UniverS<', y•; á sus ojos asoma bu la l lama del orgullo . Pero len tarJJentc la.s sombrns inunda • bao .e l e::,pacio. Subían bucüi jue frjas tinieblas nnuca 11.git.~tdi=ts por ~l latir de sangre viva. La asce1.1si?,n en aquella obscnndad era tan 1ri~tc. q11e el águila sintió des bortluree eu su pe~l.lo hi. ama.rgura Je la derrota. .El canto ele la golonclrina. había cesado. -¿Pol' qué ,10 cH.ntas?--la preguntó. --.Pol'q ue se me acaba la yjda,,-suspir6 la pc,bre;-el frio .IJlO tra11pasa. El mismo frío traspaso entonces n.l ág~1ila y In hizo estremece1 se al pensar que llevaba sobre sí algo guo ya había. mnerto. fügni6 sul,fondo ... . . subiendo; pero el batll' de las alas era cada .,,-ez más pe• noso, y ol cuerpo tiro.ha l111ci11 b. tierra ooo imperio más :firmo. Al fin renunció el ágnilü generosa á todo movimiento y abrió al ot3ps cio in.finito sus grandes als.s negras, como si qnisiera cobijar con elhu, ht t1c rr:1 nbv..ndonada . -Y ot1ando yo. ous ojos se cHraban á toda luz de esperauztt, y el frío y el silencio de aquella noche eterna act~baba de agobiarla, sintió el águila que una fuerza suave tiraba de ella bacia la altura, y oy<1 á la golondi:ina. en tonar do nuevo su cánti~o de alegría. -¿ Eres tú?-preguntó eon voz que ~o J:¡11,llaba eco en los eapacios sideules, sino on otros más al tos todavfa-¿Será verdad que eres tú quíen me sube? Pero la golondt·in a. no cesaba en su canto de amor y de victoria, y el águila subía sin que eus alns muertas la mo. viesen. Loa espesos mnros de sombra se rompieron, y en con Lraron las d8s en la man sióo de ~terna dicha. ¡Qné suave calor entraron 8,llí! ¡Qué mágica clarida.d de aurora! ¡Resonaban armomo$os coros de voces angélicas, y al oírlos el águila y la golondrina sintieron que su corazón se inunl1aba de luz y de alegria. Lurs l3ELLO. ------------------ COMUNICADOS Una victoria más de la Ciencia. SS~~EE. de "Lri JustiC'ia." Muy señores mios: Reconocida,tanto como Jo puede est~r una hermana R.l indi-vi.... duo que nuevamente ha vuelto al mundo al sér, para ella más predilecto de todos los &eres vi vientes; no pne<lo pasar en silencio la prodigiosa curacion llevada á cabo por el doctol' Víctor M. Figueroa, en l~ persona ele quien vengo hablando. En la noche del 29 del mes proximo pasado estaba mi hermana Filiberta gravemente postrada en cama; y no existiendo médico en esta pob1ación, estuve á punto de desesperarme, á p0sar de mi anaiga'.la confianza en la Providencia,por lo que me ví forzosamente obljgada a llamar á un empírico, qué despues de reconocerlo, pronunció la terrible sentencia, de que esa nocbe sería la última de su vida. En s¡tuación tan deplorable, poco me maldijese basta el día que nací; pero bios,á quién jamás se le hace una súpliea con fe ardiente y fü me esperan za que no la escuche propicio, en sus sabias é inescrntables disposiciones, dispuso que trajeran preeo al ya citado doctor. 1 fan luego':' iomo llego á mi noticia su arrivo, loca, frenetií:~a,no anduve ni corú, sinó que Yclé donde el doctor Lanfranco, para que influyese en ]a voluntad del señor Prefecto para que el, á su vez, <liera permiso al medico pr(f· so, con t-1 objeto de que salvara ia viua á mi hermana . Todos tres fueron condescendientes; y siento en el alma no tener pala• bras ni acciones, quepuedan provarles la inmensa magnitud de mi agradecimiento. Primero, gracias ,al Omnipo· tente y después al doctor Figueroa: mi hermana ha entrado en el período de la conva1ecencia; y aconsejo de todo corazón, que todo ~nfmillO que ano quiere vivir, antes do ll;urrnr al sacerdote que debe administrarle la Estremaunción, ocurra primero 1 por el doctor Figueroa, que y9 se va ~- costumbrando á vencer á la muer te; pues que en esta provincia, contando á mi hermana y a I~ señora Agrípina Robles viuda de Araujo, son ya cuatro las personas que escapan de la segur de la muerte, por haberlas el doetor Figueroa arrancado de sus descarnadas manos. Agradeciendo á Udes. se dig- · nen insertar estas mis mal dictadas impresiones y agradecimientos a las personas á quienes van dirijidas.se despjde ~u S. S. Rasa Nava~·. Ruarás, Diciembre 3 de 1899. AVISOS. NOTIFICACJON. En el juicio sPgttido por doQ Telésforo Chá vez con don PAdro Rosales, sobre amvaro de poseción de ter renos, se han expedido el hUto y decreto siguientesiHual'ás, Noviemi:>re once de mil ocl.iocientos noventa y nneve.-Por devueltos, guárdese y c·úmplase lo resuelto pur el Superior Tribunal en el auto de fofas oiocn0nta y dos y prnveyendo el recurso de la -vuelta, h ágase Ja citación que so ind1ca, por uno de los periódicos que se editan en esta ciudad, haciéndose saber á las par tes la varü10ión de Juez.-Nicoláa de ]a Vega.-R. L. Méu dez.' '-Hnarás, Noviembre treinta de mil ochocientos noventa v nueve.-Oí~ tE>ee á lo proveido á fojaB 58 vnelta.- U na. rúbri<ía.-R. L. :iV1éndez." Que hago sab¿¡• á don Tel-Saforo Chávcz, cuyo pera.de ro se ignorn y para lo~ :füws res pee ti vos . Hunrás, .Diciembre 2 1899. R. L. MÉNDEZ. Escribano de Esta.do.. Víctor ]f. Figueroa. Médico, cirujano y especialis• ta en partos y demás enfermedades prnpir.,s del be1lo Bexo . ofrece sus servicios profocionales a torlo el Deparfiam011to. Hun.rás, Diciembre 1° de 1899. it:!'.!fil..f ~m§"M -OL5f!i!i±'.!E'.52E.e hr PRE:N'l'A. DE ~LA ,1ua'!':tCIA,,, )

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