DIRECTOR lJr. Pidel O. Escudero .aSI~ ... PERÚ-DEPARTAMENTO DE ANOASH OFICINA ) Calle de Castilla Nº 28 Periódico Religioso, Político, Científico y Noticioso. Afio VIL) CUESTION DE ACTUALIDAD ---- --·-------- LA SOCIEDAD CIVIL-CRISTIANA (Continnación) 2 ¿Qué qnieren dar á entender lo~ sectarivs del liberalismo cuando hablan de "soberanía popular."? Quiet·en persuadirno■ que loa pueb.los y eu11 gobiernos no tien~n. otro 1uper1or en lo religioao y i!D. lo 01 vil que 1m pro· pi& voluntad. 8 ¿Se puede adrnitir semejante sobe· 1 i-anía del pueblo? De oingana manera; admi tiria e1 con- &1·ariar la razón, la religión y la histo• ria. 1 ° La razón· ensefi2' que sc'.ílo Dios es soberano. en el sentido de que todo dapende de Él, y Él no depende de nadie; la misma razón uoe hace \ler que el pneblo depende de la ley ~atural de Dios, en cuanto debe necuarrnmente ajustar 1u9 leyes á la. vuluntad de Dios. 2º La soberaofa popular en el sentido del libernli11mo, es opuesta á las et'lsefianzns católica1.1; oigamos al .Papa León XIII: 1•Toda au1oridad viene de D10s como de su fue.1te principal; asi lo atestigua· la. naturaleza. La eoberania popular al contrario, la oua.l pretendo naturalmente de la m11chedumbl'e, sin tomar á Dio• en oueota, no ee apoya eu ningnna razón plausible, es buena. tan solo para excitar y enc~ndel' muoha.11 pasiones." (Ene. Inmort.ile.J 8° Esta pretendida soberanía popular es condenada por los hechos de la historia., paes, como observa c:l mismo Pontifica, cua·odo se niega la soberanía de Dios, se estable.ce "la tiran fa de lafl revoluciones y ee oprime al pueblo. He aq ui sus palabra.e: "En verdad, con estas doctri oas (de la soberania popular) lascosas han llega.do á tal estado, qac muchos pretenden proclamar la rovoluc1óu oomo un de1 echo, y como ley fo u dada. en la 1abiduría política. Prctendeu a• biertamente 'l ne los gob&rnantee no sea.o maa que unos mandct.a.rios que deben ejacutar la voluntad del pneblo: de don• de resulta necesaria.mente que touo sea inoonstante como es la volnntad del pueblo, y que siempre haya alguna amenaza por parte de la m ·1chedumbre." 4 ¿Qué pretende el liberalismo con su sabiduría popular respecto de la Igleaia? · Pretende que loa paatore, de la Iglesia no pueden dar ninguna ley ni disposición que no fuese del agrado del pueblo. 5 ¿E, e,to conjormt con el derecho divino? Eeta preteuoiún es muy contraria. á la autoridad que Jo. Iglesia recibió de Dio, y no ilel pueblo. Cuando Jeeucl'ieto dijo á San Pedl'o; "Apaoienta (esto es gobierua.) á mis ovejas" y ou41.ndo San Pablo dijo á los Obiapo1: Apaeontad la grey del ~eñor aobre la cual os ha puesto el Espíritu Santo para gobernar I a I~les1a de Dios," no se les mandó coneul tar al pneblo, para diotal'ltis leyes y exigir obediencia. 6 ¿En donde halla pues el pueblo la aeguriilad de sus i·erdadero, derecho, y justas libertades? S6lo en la Ig?eaia eatótioa, la cual posee la verdadera doctrina de J eaacrieto. Esto ,se demuestra f:ícilmen te por laa obaervaciones siguieu tes: jt Ruarás, 12 de Julio de 1899. (Núm. 202. 1 ° La Iglesia ensP.ñR. que In autoridad ' debe seguir en todo la ley del Señor, fnente de justicia y bondnd. la aparta de la arbitrariedad v de la tirnoia, 80• b.-e todo cuando hace entrever la cueuta que deberán dará Dios los magistnJ:V. DE La. SEPAD.ACZÓ¡\J' 1 do siempre delante, y con clara vi· de la Iglesia y el Estado. sión de los sig1os que füa a recorrer enseñó siempfe a los pueblo, que to· 1. ¿Quiénes hal>lan ele separaci6n dús ellos no eran más que miembros wtre la Iglesia y el .~Etadu? de una sola familit1,, la gran familia. dos. Los qne 1ignen rl prinoi pio funda - mentR.l d(.. ¡ liberalismo, s.,gún el cnal e! Estallo deue ser sju DJos y sin l"ehgiún, 2° Es te mism(} temor de Dios que 11\ Iglesia ontfeña, debe mover á los magia• tradoe á cone:.t ltar el vel'dadero interés del pneblo, cst11d modo sus uece11idades y dándole ocasión y ! i berta.d par11¡ ma- 2 ¿~ue se dclJe pensar de la sep11·anifestar sus deseos y justas aspiraciones, cion de la Iglr:sia Y del Estado? sea pr r la prensa, sea en reuniones ¡:,o- . , . , pulares, sea en fin por medio de sus I Qae con esta 5Ppllrac1on_ se pr1var11rn ver'1adero::i rJpresentantes. ambos del apo_yo _que necesitan, y pel'~e - Tan cierto es qne ano en la política, l'ian pot· coosig111eute los grandes .b!e• el temor de Dios es principio de sabi- n_es qn~ :~sultau de es~e m•1 tilo ~uxil10: duda. Oiaamus otl'a vez sobre esto al Slll religion no hay v1rt11d. Y srn el a• dupremo Pastor de la Igleai 11 : poyo del pode~ temporal la i_glesia. car~ 11Importa, pues, ¡iau qua la potestad c~ de 1~8.I?edios que le foc1ht1rn s·1 d1se mantenga en la justicia, qne l<•s qne vina mis,ion. . , ◄, administran la sociedad entienda.o quo . ~,demae, esta s~p~rac1on t>s.a en opo. til poder da gobernar 00 se les ha conce e1c1on con _la doctrina clara y expresa dido para irn utilidaJ propia, . y qne la de la Igles1~, la cual habla así por la administro.cióu de la cosa. pública. debe boca de Leou XIII. conducirse para utilidad de los que á e .'·No son más_ oonsecutntes cons!go Jla eslián con fiados, no ele los que la tie mismo los que dHle&t q u_e, aun la vida nen confiada. y costnc.obre de los part1ci.llares se ha.- •'Tomen ejemplo loe príncipes de Dios yau de regir s~gún las leyes divinas, peóptimo, máximo, de q uicn á ellos rieue r~ º? las del .l!:stad?, _Y que en las cosas la autoridad; y proponiéndoee a sí mis- publicas seria pe_rm1t1do a.partaue <le los moa en la administración d~ Ja cosa pú- vreoeptos ~de Dios, y no tenerlos eu blica la iruageu ·de Aquel, gobierueu el ot1enta al estal.,le~er. l.u.s leyes, De clon~e pueblo con equid~d y fé, y aun, el usar eale. aquella .. pern1c1~s_a cc,us~cuenc1a la paternal aevenliad que es necesaria., 40 Ue. es necesario . s,ep1Uar la Ig esia del acowóden1a con Ja candad. .l:!Jstado.-No es d1f1cil conocer lo ab;:;ur '•.Por e;:;te motivo !je balian amonesta- <lo de todo edt~; porq;te como la misma <loa en las f!.:s 0rituras th,gudas de que n~t1u-~leza e:x.~gedel ~atado 9-ue pruporun día darán cuenta al Rey de los re- c1o~e a los 01udaJano~ med10s y ovoryes, al Dumiut1.dor de los domina.dores, tumdad c~n que v1vir ho1:1estamente, y ai han faltado á su deber, no podrán esto _es, 5e~un. !ªB ley~1:1 de Dios, y~ que escapar lle modo alguou á la severidad e~ Urna princ1p1? de honestidad y JL1st1de Dios: "~l Altísuno examinará vues• c1a, repugna. <nertarne~te por todo ex.- trni ou1as, y esorudnñará lwstu ¡08 p6n- tremo, que sea. lio1t~ al .E~tudo el cuidar a11mieu tos .Pol'q ue siendo vosotros unos <lel to(lo e1:1as leJee, o eslía.blecer la menor m1_Itistros de su reino umvc:r .wl, nojni- cusa que las cootrndiga." ga1ate con 1·ectjt ,td ... . ....• E1 se uej,uá Vt'-r ó caerá sobre vosotr iJ cepúntoaa y 8 repentrnawtute: p,.ie!> a11u~liog q11e oj , r• ceu potes1d.d sobre OlirüS serán j·1zgados ¿No ,e puede convenir ja,nás en la S"paraciór1, de la Iglesia y del Estado? cou extrtimo ngor: . .. .... (lne uu excop - tuará lJios pers ,.ma alg ,.nu; pues al ¡,e- Se p1.tedc conven ir en ella . cnirndo 11D queño y al grande fü 1smo las hizo, y gobierno-es tou nzmente b 11 stil á la IgleUt3 todus ou1Ja ig ,rnlrueut"', si bien á los 1 ~i a y trata de 0:pdm 1i-113, Pnes entonces máa grnudes tuueu aza mayur supho10." SI'! p1u1de escoger de dos males el menor, (.:Sa.p. 6, 4, 5, 8, 9) pero siempre f<S ,rn m~I, p0 rqne pide el :·~i estos ¡ncceptos rig~n ia. co~a. pú- ordf'n natural qne las dos pc,t~stades se b i1ca cesará todo. rnz ,rn y ul'seo de au- a) u ,i.en m utn amentc para el bien de los bievarse: es taran 11s~g 11.'it.Üo :, el llou or .} pueblos. la. ~ucolumuidad de il11:1 pn udpws, la Asi nn divorcio as _siempre l~mentaqu1etud y salvación tlc .,l c1 ,uau . .Adc- ble, aun cnando las c1rcnosta.nc1ae lo amás se proveel'á ó¡.it 11u-iw..:: :1 te á la d1g. oonsej€ u, como medi.-le. extr'lml\. n1dad de los c1,1JaJ rnutt, á qu1ene ·, Eiu El Papa León XHI noR enseña esta. la <,bedieoc1a misma. !es es dado con- doct,riua en las signientes palabras: "Sí i:;erv1.1,r el deooro qne e:; co1.,si¿ t11eute á en 11.lgnna JHHt.e e~~ste ó se snpove un la naturaleza del hombre. Pnt>sto q e Est11dl) tal qne persigniese abierta y tj ~llos comprenden q t.: e aute el juiciu de ránicameott: el nombre cristiano, podrá 1Jioe nu hay f-sclavvs ni llores, y que es Peto ( la separn.oión, parecer máa tolera. u u o el 8iñor d~ todc•e, •·va, a todos a- ble. Pero los principies en qne se funh, queUos que l 1 e invoean" (Hom. 10, 12.) son tales . según bem~s ~icho,,~ue nadie Y que por elio estáu sometido y obede - les debe dar su asent1m1ento . -(Ene. ceu ~ los príoeipes, porque éatos lh1van Iumortale.) consigo en cierto modo la unagen de Dios, ~ervir al cuftl e.• reinar. (Continuará) '·A loa principes les amonesta (la l gleaia.) á sE>gnir a justici l y á no desvian1e jamás del deber .-Ella es la que El Concilio plenario Americano. con su caridad in fundió siempre en los ánimos la roau&edurnbre, la. dulzuts de las costumbres, la eqnida.d de las leyes; y, nunca euemiga de la liberta& ,llonra - da, dc!tcstó siempre el dominio de la tiranía. Esta benéfica conducta, qne es propia de la Ig les ia la ex.presó bre,;e y claríai .11 •1 menta San Agnstin en estas palabras: •'La Iglesia. enseña. á loe re• yts q ue mmm por sus pneblo~, y á, cada pueblo que eaté enmiso á su rey, manifestando com•1 tSs que se debe no todo á todos. pero sí á todos 1 a caridad, BID in• forir á na.die daño alguno.' '--( De Morib. lib. 1, cap. 80".) En las postrimerías del siglo se ha áCentuado n nt.:iblemente la t endencia de los p ueLos hacia un cos· mopolitismo exigido siempre por la uní.dad de la especie humana y favo· rec1do hoy por la rapidez de co· municación y de trasporte entre los países más distantes. . De ahi E>sos repetidos Congresos mternacionales, el último Je lfls cna· les delib1:;ra actualmente en la capital de Holanda.. Pero la Iglesia,, en esto, como en todo lo que significa. progreso, ha ihumaua . · Por es0 la Iglesia, cosmopolita por su natur,\1€za, ya de antiguo dio siempre gran import:1.nci3 á lue Con• cilios Generales, como medio de ea· trechar los lazos de unión entre los creyentes de todas las na.cionas y de impulsar el movimiento de sus ínsti• tuciones. Conceptuamos pues de atilida:l pa· ra. nuef:>tros le•:ti,reli los s1guentes datos sub1·e la gt·a.n u.ja.rublect.. de Prelados Americauos que en Roma deliberan ahot·,:1. jmismo, sobre puntos de diéiplína, de moral y de legislación eclesiástica, todo en relación con las condiciones especiales de los paieea de esta. parte del Continente Ameri• cano. Desde luego n(ltaremos que la de• r.ornina.ción de Concilio PLlliNARio ea nueva en la jutisprudenciai canónica. Loa tratadistas antiguos y modernea clasifican los ccnciliol! eolamente en generales, ó ecLlménicos, na,cionales, provinciales y diocesrtnos: siendo los primeros la reunión de todos los Prelados de una nación; los terceros, la de los obispos de una provincia ecleciástica, y loii últiruoa la reunión de los Párroco;-; en su (,bispo. Entiendese que en las naciones que tienen un solo arzobisp<l todos los obispados de ella forman una. provincia l.deciástica; j en las naciones de más de un arzobispado hay tantas provincias cuantos son los arzobitpos ó metr<)politanos. No babia aún ocurrido el caso de reunirse los obispos de nn continente ó de variu.s naciones afines por su origen, lengua &11 , y en consecuen· cía era desconocido el epítt,to que á. tal reunión debía corresponder. Los obispos Catolicos de Norte A· merica, en estos últimos tiempos, han celebrado tres C0acilios eu Baltiwore · su Iglesia Primt ·r; ial, siendo el últi. mo el de 1884 cc,n 14 6.rzobiBpos, más de 60 obispvs algunos abades mitra.- dos. Y aunque pudier0n darse la denornin~ción de Concilio Nacional, sea por su número, sea por representa.!.' estados iodependiente.s de la unión, adoptaron el titulo de CONOlLIO l1Lll• NARIO DE BALTDtORE, El citado III de este nombre, que . ~né presidido por el Cardenal (líbbons, Arzobispo de Baltimore y Le· gado ApostóJico, corre imprt,so en un grueso volúmen, en latín, y ha alean zado gran fama por la. sabiduría de sus canones y por su espíritu emprendedor. Quizá si tan respetable asambtea sugirió á León XIII la idea de un& semejante en SuLL América. De todos modos,a.l convocar á. nuestros obispos a un concilío Plen11rio Latino Amerí· cano ha consagrado la expre6ión con la suprema autoridad de que esta in· vestido, enriqueciendo as1 el dereeho novíi3imo con una voz que en adelan. te servirá para designar la reunión de los ob · pos de varin.s naciones, de región ó c0.ntin1:;nte determinado. El objeto del Concilio Plenario La• tino Americano es la reforma de la disciolina eclesiástica en estas naciones, ' la un:ficaaión de todas ellas, estrechando loe vínculos de unión qua •
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