periódico madrileño antes de desaparecer resume la disparidad de hacer durante casi tres años afirmaciones, unas veces peregrinas pero otras también certeras, a partir de rumores: «se esparció el 20 de setiembre la noticia de haberse declarado independiente de España el virrey Laserna, y que una de las divisiones de su ejército se hallaba a una jornada de Lima, pero lo cierto es que San Martín habrá de abandonar de todos modos el país en razón de estar muy malquisto»82. El temor de ver a La Serna como un émulo de Iturbide en México no tenía ningún sustento en la realidad, pero sí el pronóstico del próximo fin del tiempo político del libertador argentino en Perú. CONCLUSIONES A lo largo de este relato ha resultado una sorpresa comprobar que durante el Trienio Liberal los periódicos españoles, en su mayor parte editados por políticos liberales moderados, mostraron un continuo interés por informar sobre lo que estaba ocurriendo en el Perú entre 1820 y 1823. Es precisamente lo contrario de lo que nos habían tratado de mostrar los historiadores que en el siglo veinte estudiaron el periodismo del Trienio en relación con la independencia de América. A pesar de no contar con información oficial proporcionada por los gobiernos del período constitucional en la metrópoli y tampoco con la que generó el virrey La Serna durante su campaña militar en la sierra peruana, los periódicos editados en Madrid, Barcelona y Cádiz se dieron maña para recabar y procesar noticias a partir de la predominante correspondencia particular que llegaba en los navíos extranjeros. Solo así se pudieron confeccionar varios discursos sobre aspectos trascendentales que desencadenaron el proceso de ruptura con España de la nueva nación peruana, como el pronunciamiento de Aznapuquio que desencadenó el relevo de Pezuela por La Serna en el mando virreinal, la caída de Lima en manos de los «disidentes» —que es como se prefirió nombrar a los patriotas— y la formación del Protectorado y la contraofensiva del ejército realista o «nacional» de La Serna para recuperar el control del territorio. A partir de unas fuentes cargadas de subjetividad como las cartas, los periódicos liberales de España dieron cabida a una información que pudo estar errada en su forma de interpretar los hechos y también de pronosticar el desenlace, pero que estuvo muy cerca de la veracidad en cuanto se refiere a la sucesión cronológica de los acontecimientos ocurridos en Lima. 53
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