Esta noticia se complementó con el decreto que convertía los títulos nobiliarios de Castilla en títulos del Perú. Finalmente, llama la atención el comentario vertido por el editor de El Universal cuando se conoció que, por otro decreto, se estableció como premio a las patriotas limeñas el uso del distintivo de una banda de seda bicolor blanca y encarnada: «no es escusado recordar que las patriotas argentinas en su vez no tuvieron más distintivo que el lazo celeste y blanco y el gorro de la libertad»79. Unas semanas después, El Universal dio cuenta del paso dado en marzo de 1822 por San Martín al crear una bandera nacional en reemplazo del pendón real como símbolo de la ruptura con la Monarquía. El referido decreto, firmado por Torre Tagle el 15 de marzo de 1822, fue transcrito en su integridad en la edición madrileña del 6 de setiembre de 1822. Sobre esto últim, es relevante lo planteado por la historiadora Natalia Majluf cuando señala que, desde el punto de la visualización del poder del naciente territorio independizado, «la bandera nacional toma el lugar que antes ocupaba el retrato del monarca en las celebraciones de proclamación» (Majluf, 2013, pp. 86-87). En líneas generales, sorprende que los lectores en España conocieran, aunque sea en escuetas notas y siempre por la mediación de cartas particulares, hechos ocurridos en Lima bajo el gobierno del Protectorado, como el motín popular de julio de 1822, cuyo liderazgo fue atribuido a Torre Tagle cuando en realidad correspondió a Riva Agüero; la caída política del ministro de Monteagudo, «que estaba preso […] acusado de varias faltas políticas y de la desaparición de dos millones de duros»80; su posterior destierro; o el incendio del palacio de gobierno, que supuso la destrucción del archivo de las secretarías de Guerra y Hacienda. También se informó sobre la entrevista entre San Martín y Bolívar en Guayaquil, aunque sin dar mayores luces sobre lo que ambos conversaron y acordaron, circunstancias que tampoco se conocieron en la propia capital peruana. Lo que los periódicos liberales de España no tuvieron tiempo de informar fue acerca de la conclusión del Protectorado, aunque si supieron que San Martín convocó un Congreso Constituyente y lo vincularon, equivocadamente, a la legitimación de un sistema monárquico parlamentario: «el protector del Perú sigue su marcha más bien monárquica que republicana. Para 1 de mayo ha convocado en Lima una asamblea constituyente, reservándose el derecho de nombrar por si diputados suplentes para las provincias que no pueden enviarlos»81. La última información sobre el estado del Perú proporcionada por el 52
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