La independencia inconcebible

que denunció que «en Lima hay un disgusto general contra San Martín, el cual viéndose sin auxilios para mantener su gente, se vale de los más indecorosos ardides para sacar dinero: tal es el de poner presos a los sujetos más ricos, pretextando que tienen correspondencia con el ejército nacional, echándose enseguida sobre sus bienes»68. Unos meses después, el periódico madrileño volvió a insistir sobre la supuesta decepción de la población limeña con sus libertadores causada por las altas exacciones económicas del Protectorado. Se interpretó de las noticias particulares recibidas que no cesaban de aumentar tales imposiciones generales porque San Martín y su ministro Monteagudo «dejaron salir de Lima a los españoles y americanos ricos, y hoy quieren desquitar con los pobres lo que no pudieron robar a aquellos […] A la vista de tal conducta del gobierno, es fácil decidir del estado de la opinión, muchos que fueron decididos patriotas, maldicen el nuevo gobierno»69. Poco después, esta vez en las páginas del periódico barcelonés, se divulgó una noticia de «un vecino recién venido de Lima», evidentemente inventada, sobre una conspiración de la nobleza limeña para acabar con la vida de San Martín que tenía sentido en el contexto de decepción social que divulgaba la prensa liberal española. Se trataba de un supuesto complot tramado por el conde de Monteblanco y otros nobles para asesinar a San Martín y su plana mayor en un baile social. El magnicidio fracasó porque «la mujer de Monteblanco se lo reveló a San Martín, el cual asistió al convite con este aviso, y antes de empezar el sarao cercó la casa y encontrando en ella oculta la gente armada hizo fusilar a Monteblanco y demás cabezas»70. También el referido medio impreso aprovechó este suceso para añadir que San Martín mandó envenenar al marqués de Valdelirios por ser partidario del rey «y temer su influjo en el pueblo». El Protectorado fue, como su artífice político, motivo de una constante demolición propagandística en la prensa española; especial atención se brindó a su penuria económica y, concretamente, monetaria (Haro, 2011). El Universal comentó que «los víveres están en Lima escasísimos, y no corría un peso, lo que ha obligado al gobierno a sellar cobre y papel en billetes»71. Igualmente se conoció que las limitaciones de la política económica se derivaban de la crónica escasez de minerales para solventar la circulación de monedas y garantizar las transacciones: «como Lima no tiene minerales se ha agotado el numerario que había dentro de sus muros, y San Martín para pillar ha valorizado papel y empieza a sellar moneda de cobre. Se asegura que entre él y el ministro Monteagudo tienen ya repuesto 50

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx